Buenas tardes, buenas noches y buenos días querido(a)s lectore(a)s de esta insomne y "batipuleada" bitácora. Aquí estamos de nuevo "dando lata" que para eso "se pinta uno solo", diría mi mamá, esa pobre y santa mujer que no tiene ninguna culpa de haber engendrado a un tipejo como S.S.S (Su Segura Servilleta). Pero eso sí, la compulsión de escribir arde en mi pecho, irrefrenable quizás, pero que a últimas fechas ha estado a cuenta gotas en este weblog.
Como saben -lo dije por ahí en otro post reciente- no me ha sido posible seguirle dando con la misma persistencia y celeridad que en años pasados, y sin importar, continúo abusando de su generosidad sin límites, y aquí me tienen... Algunos dirán "Vade Retro Lucifer", pero ni modo, no hay marcha atrás. Debo dejar constancia alguna de los avatares que se sufren en esta GRAN capital de la República Mexica, después de todo, alguien -un cualquiera en realidad- tiene que hacerlo.
Sí, lo sé, hay un titipuchal y dos montones de blogueros esmerados que publican tres, y hasta cuatro artículos por día. A ellos, mi respeto y admiración. Y... digamos que hay otros por ahí que son escritores pagados -como las carnes finas en salchichonería- y que sacan artículos a destajo. No, no diré quienes, ni de qué sitios estoy hablando; pero obviamente ellos saben quienes son, sino sufrirían de un verdadero problema: el de confusión de identidad. A ellos mi simpatía y que pronto puedan encontrar su camino hacia algo más provechoso y que les traiga no mucha, sino harta felicidad. De ejemplo, ahí tenemos a Santa Clós (Saint Claus): rechoncho, con problemas visibles de salud, probablemente diabetes -relacionado con su obvio sobrepeso-, con un resfriado crónico, que gusta de comer alimentos chatarra, que bebe chocolate caliente todo el tiempo -mortal el azúcar, eh-, que se desvela, que trabaja horas extras, que no se mueve mucho, ni corre en los multicitados "maratones de los 10K" para los que un montón de wannabes entrenan una semana -osea ¿ves?-, y que sin embargo, a la menor provocación ríe sin parar. Y además, es reconocido como un espíritu bueno, sincero y dadivoso. Bueno hay de todo en redil del señor...

