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miércoles, febrero 13, 2008

La bondad es la responsable...

Es sabido que las intenciones y deseos de los políticos y funcionarios públicos chocan no sólo con la realidad, sino con las necesidades más apremiantes de la sociedad a la cual dicen gobernar.
Es no únicamente triste, sino patético, observar como algunos de éstos se esfuerzan en explicar las causas que disparan las conductas de la sociedad en su conjunto, desarrollando serias hipótesis como: "Mientras cada persona vigile su propio comportamiento dentro de su corazón, no hay cantidad de actividad policíaca externa que pueda mantenernos más seguros". Quiero pensar que la frase anterior se refería específicamente al desarrollo de la bondad como bien público; pero no sé, puedo estar completamente equivocado.

Y no es que ponga en tela de juicio la capacidad de las personas para hacer el bien (sin mirar a quién), al contrario, considero que la benevolencia de la gente está intimamente ligada con la educación que reciban, tanto en la escuela, la calle, como en su casa. Achacarle el diseño cívico a una conciencia superior, y concebir que la descomposición del tejido social es provocada por cuestiones meramente sentimentales, no sólo deja mucho que desear, sino que explica porqué aquellos que se encargan del bienestar público nunca hacen nada para defender los principios mínimos del ciudadano. Y obviamente, las negligentes lagunas que dejan las autoridades, fácilmente las llenan los delincuentes.

¿Y existen denuncias? No solamente sobran, sino que a falta de acción oficial, muchas se omiten. Y esa es una de las principales motivaciones por las cuales el pueblo desconfía sistemáticamente, no únicamente de las instituciones oficiales, sino del hato políticuchos, excandidatos presidenciales, funcionarios y altos eclesiásticos en su totalidad.

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martes, noviembre 27, 2007

Opciones para el medioambiente

Desde hace mucho he querido escribir un post que hablara de los grandes avances, de los logros (y no sólo golpes mediáticos) para combatir la degradación del medioambiente. Y para no deprimirme demasiado, circunscribirla únicamente a la Ciudad de México.

Sin embargo, las cosas no suelen ser del agrado de nadie, y mucho menos, si lo que uno busca son éxitos gubernamentales en este rubro. Y el asunto en el Distrito Federal, ecológicamente hablando, no pinta bien. Pero quiero hacer de lado la ineptitud, poca visión y nula voluntad de las élites políticas. Por ello, no solamente me refiero a cuestiones de índole gubernamental, sino digamos en una escala más abajo, a nivel pedestre, donde la mayoría nos ubicamos y "vivimos", como sujetos de una política oficial, la cual tenemos que cumplir a cabalidad, a fin de establecer los marcos sobre los cuales debe descansar no sólo la convivencia, sino también la supervivencia del género, y en general, de la vida de las otras especies animales que comparten este "pequeño espacio", geográficamente delimitado.

Y bueno, seamos realistas ¿Quién en esta urbe le hace caso a los límites? ¿Quién le hace caso a las leyes? ¿Quién verdaderamente? "Y aquel que esté libre de pecado, que lance la primera piedra"
En este contexto, pensemos en el reciclaje de basura, y porfavor, dejemos de lado que este es un negocio redondo y en el cual sólo las redes de clientelismo y compadrazgo son las que obtienen grandes regalías, más bien, sitúemonos en un asunto menos trágico: ¿Quién realmente separa la basura? ¿Quién en su sano juicio divide la basura en orgánica e inorgánica? ¿Quién se toma esa molestia?

Podrían señalarse infinidad de razones para olvidar u obviar esta actividad, y no es que sea difícil o complicada, ni siquiera costosa. Todo se reduce simplemente, que a la gente le resulta fastidioso tener que pensar en qué bote o bolsa depositar sus porquerías. Lo demás, seamos sinceros, es pura justificación: 1) que si resulta provechoso, 2) que si al practicar este complejo deporte, también desperdicias tu tiempo, 3) que si nadie respeta que si separes la basura, 4) que nadie más lo hace, 5) que si son más los que NO lo hacen, 6) que si finalmente al encargado de recojer la basura, poco le importa y lo echa todo junto, 7) que si cuando llega al depósito, todo mundo revuelve la porquería, abriendo TODAS las bolsas, 8) que si los perros, los gatos, las ratas y las "cucas" rompen las bolsas, 9) que si resulta costosísimo comprar bolsas y/o botes especiales para los desperdicios y... se podrían añadir infinidad de razones, pero la verdad todas sobran.

Sencillamente, a los cosmopolitas ciudadanos de esta megaurbe no les gusta seguir instrucciones, reglas o medidas, y en general son individuos bastante holgazanes (baste decir que ni siquiera consideran leer los instructivos de cualesquier aparato eléctrico-electrónico que adquieran). La gente que divide sus desperdicios es una minoría; pero ¡Bendito Dios! ¡Aquí no hay compló! Y no porque haya una inmensa mayoría que democráticamente decide aplicar su preciso sentido de "¡Me vale un pepino (gorro o anexas)!" significa que su percepción y conducta al respecto está correcta.

Seamos realistas, si así se presentan las cosas cuando de forma particular debemos apegarnos a disposiciones o medidas institucionales, y las hacemos a un lado, ¿Cómo carajos pretendemos que otros bobos, a los que posiblemente les podamos llamar la atención, nos hagan caso, y que por ejemplo, no tiren basura en la calle? Y no olvidemos que a la Autoridá, pues no le va ni le viene que alguien tire o no desperdicios en la vía pública. Es más, si llega "a existir" un problema, las cosas simplemente se arreglan con una consabida contribución voluntaria por parte del ipso facto ciudadano aprehendido infraganti. O pongamos un caso extremo, si finalmente el agente del orden no cumple con nuestras expectativas y decide "no aprobar" la dádiva, y determina remitirnos al Señor Ministerio Público (MP), siempre existe la oportunidad de equilibrar las cosas y salir libres "bajo fianza". Ahí tenemos el caso de impunidad y pederastia de niños en ¿Oaxaca? ¿Chiapas? ¿Yucatán? donde se ejerce de manera puntual en favor de los presuntos imputados, el derecho del "Yo no fui", y se aplica todo el peso del sistema judicial contra aquellos que la transgreden, como periodistas molestos y demás escoria del universo.

Pero no nos desviemos -bueno al menos no como Succar Kuri y Kamel Nacif- del asunto principal de este post, y pensemos en aquello que evita nuestra participación efectiva en acciones diversas en pos de la protección del medioambiente. Y reflexionemos. Si no es molestia, ¿Qué es? ¿Comodidad? Si así fuera ¿A quién le agrada la idea de vivir junto a la basura?

Pero casos para contradecir la obvia respuesta a la última pregunta, sobran. Y para muestra sólo un botón. Ahí tenemos, infinidad de bolsas de desperdicios abandonadas a su suerte en la calle, en la esquina de cualquier colonia, y cuyos legítimos dueños cobijados por las sombras de la noche, y que pensando en su firme obligación cívica de ayudar al colectivo, avientan todas sus porquerías con los únicos afanes de: 1) que todos los vecinos perciban aleatoriamente y a detalle sus hábitos y costumbres, pues ya saben lo que dicen por ahí, "si decides conocer a alguien, únicamente debes hurgar en su basura", y 2) que las autoridades de la ciudad hagan el trabajo por el cual se les paga, y ¡chingao! que recojan los desperdicios "del barrio" pues.

De hecho, he comprobado sorprendentemente que hay gente TÁN cínica y con TÁN altos grados de pragmatismo, que evitan la fatiga de bajar algunos de los peldaños de su vivienda, y deciden que no es necesario un viaje TÁN largo, así que desde su ventana -ubicada en un cuarto piso- la arrojan -sin bolsa y sólo vaciando su bote- para que caiga ordenadamente sobre el montón de bolsas, allá abajo.

Y todo lo anterior, únicamente si nos referimos al asunto de los desperdicios sólidos ¿Y qué pasa con las aguas negras? ¿La tala clandestina? ¿La contaminación de depósitos naturales de H2O? ¿O con el uso indiscriminado del agua potable? ¿Con la verificación vehicular? ¿Y con la quema de llantas? ¿Con la utilización incorrecta del automóvil? ¿Y con ocupar inadecuadamente la energía eléctrica? ¿Con todo eso qué?

Blog de: El Caminante
La ciudad revienta de automóviles... ¿qué sigue? ¿los autos voladores?
QUE PASARIA SI...
En un año no muy lejano -2015, digamos- la cantidad de automóviles en la Ciudad de México es tan grande que incluso los segundos pisos viales construidos en todas las avenidas de la capital son insuficientes.
El número de vehículos se ha incrementado a casi 10 millones, y lejos ha quedado el registro de 3.5 millones que existía en 2007. La variedad de automotores es impresionante, los hay chinos, japoneses, americanos, alemanes, y hasta modelos mexicanos.
Nota Completa, Vía: El Excélsior

Pensar que el gobierno o los funcionarios solos, llegarán mágicamente a la solución de todos estos problemas, es pecar de ingenuidad. Dejarlo a su libre albedrío representa cometer un error aún más garrafal. Permitir que en algún tiempo inmediato, sean solamente ellos los que impongan las medidas necesarias para marcar o suprimir los "cauces" viales terrestres o aéreos, significa ignorar de manera rampante todas sus anteriores negligencias y/u omisiones. Sólo recordemos lo "bien" que dejaron el Segundo Piso del Periférico, y eso que no está TÁN alto.
Sino logramos ubicarnos en la realidad que nos golpea todos los días ¿Cómo fijarnos en algo que queda mucho más arriba? Y eso no sería pecar de negligente, al contrario, sería abrazar, con una convicción inusitada, el ferviente apostolado de la beata estupidez.


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viernes, octubre 19, 2007

El Metro en la Ciudad de México cumple un aniversario más

¿Cuántas veces no hemos pasado junto a las vías del Metro y hemos sentido una especie de orgullo por este sistema de transporte colectivo, y percibimos en nosotros un gusto patriotero, y somos al mismo tiempo, sabedores de la envidia internacional que despierta?
¿No acaso hemos visto como individuos de otras naciones vienen a ver cómo con tan pocos recursos, funciona algo considerado como material indispensable para la vida cotidiana en los países del primer mundo? ¿Y qué pasa cuándo vemos esos bonitos y actualizados vagones, algunos de ellos con colores vistosos, lustrositos, y casi que "rechinan de limpios"? ¿No sentimos bonito?

Sin embargo, ¿Qué sentimos al entrar a las instalaciones? ¿No se ven desperfectos pordoquiera que uno voltee a ver? Cosas que se caen sino de viejas, sí se desperdigan por el suelo debido al poco mantenimiento que se le da, y eso ocurre en todas las estaciones, sin importar que sean centrales o de transbordo, las cabinas, las taquillas, los escalones rotos y rellenados con plástico, los torniquetes, los sensores para tarjetas, los mismos vagones empiezan a mostrar signos de desgaste y poca atención.

No hay de otra, quisiera decirlo de manera distinta: pero la pendejez humana es insufrible, irrefrenable e irremediable.
¿Cuándo se ha visto que los que reciben un poco de poder decidan actuar por propio instinto de conservación, y sino acaso devolver, sí condicionar de manera acertada y conveniente los elementos que rodean su comodidad? Y no hablo sólo de los idiotas que ostentan cargos a nivel federal, sino a todos aquellos hambreados que "por tres pesos venden hasta a su madre".
¿Caso específico?

Represión laboral en el metro
En 38 años, la condición de los trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo Metro no ha cambiando. La represión, hostigamiento y violación a sus derechos laborales siguen siendo la constante.
Nota Completa, Vía: Contralínea

Es probable que las nuevas ampliaciones a la red de transporte colectivo en la Ciudad de México traigan infinidad de beneficios a toda la enorme y feliz familia sindical del Metro, bueno, en realidad, sólo registrarán un mejoramiento en su calidad de vida todos los nepotistas que siembran a sus favoritos a diestra y siniestra.

La otra carga del suburbano
Entre ladrillos, dunas de arena para construcción y un equipo de 400 trabajadores, Enrique Navarro Domínguez, director general de Grupo CAF, la constructora que ganó la concesión, reconoció que han existido problemas con Ferrocarriles del Valle de México (Ferrovalle), la empresa que opera los trenes que entran a la aduana de Pantaco.
Nota Completa, Vía: El Excélsior

Mapa y detalles de la ampliación de la Red en el DF: Línea 12, línea dorada. La línea del Bicentenario

¿Acaso la forma de proceder de líderes sindicales, apadrinados, pequeños burócratas y empleados aviadores es la más adecuada? ¿No acaso es matar así a la "gallina de los huevos de oro"?

Digo, no se necesita mucho para saber que son "unos verdaderos muertos de hambre", que son unos intensos y verdaderos torpes que no dejarán sus cotos de poder por nada, pero ¿Por qué son tan pendejos? ¿No acaso si los demás están mejor, a ellos les va a ir mejor? ¡Hasta los narcos entendieron en su momento esa premisa! ¡Qué estupidez! ¡Qué ganas de sabotearse a sí mismos! ¡Al rato igual y hasta les quitan la hegemonía del propio Metro! ¡Claro y los únicos que serán realmente perjudicados serán los miles de trabajadores -calificados o no- que serán despedidos y sin goce de sueldo!

¡Pero eso sí! ¿Qué tal pinta el asunto de las tarjetas recargables? Igual y corren a cientos de trabajadores; pero pues igual ¿Quién no quiere una tarjeta de esas?

¡Buenas noches México, Dondequiera que estés!




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miércoles, julio 25, 2007

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