miércoles, julio 22, 2009

Un acto de valentía

Este es un post nacido de un correo que me envió una amiga blogger, me pareció urgente, valioso y digno subirlo, a fin de hacer eco y propiciar un movimiento civil de transparencia, el cual pudiera iniciar aquí:
¿Recuerdan Enciclomedia?
Yo tampoco, hasta hoy que me he enterado de algo digno de aplaudirse...

Daniel Rodríguez, uno de los desarrolladores de Enciclomedia, decidió hacer algo muy valiente: subió todos los recursos de este proyecto desarrollado en el ILCE a una página que puede ser consultada de forma libre por todos, la página se llama Encicloabierta.

http://www.encicloabierta.org

Su premisa fue: "Lo que se hizo con dinero público, debe ser público". Hoy le pidieron su renuncia que, como él mismo declara, entregó para ser congruente.
La página pone a disposición de estudiantes y maestros de todo México recursos educativos desarrollados en la SEP (con nuestros impuestos).

Ojalá puedan revisar el sitio y difundirlo.

Un Saludo,

sábado, julio 04, 2009

Sufraga, eso es lo importante

Justamente en este momento, sigo debatiéndome sobre escribir algo más acerca del voto nulo, sus consecuencias, avatares durante las campañas electorales, la oposición que encontró en medios, poderes fácticos, algunos intelectuales, politólogos, líderes de movimientos y personas de pie en general. Durante todo el tiempo que dejé de publicar cosas en este pedazo de bitácora, escuché debatí y dialogué en Twitter para tratar de entender si la opción de anulación del sufragio valía o no la pena.

He de decir que se ocurrió de manera particular la anulación del voto hace un par de años, y nunca, ni en mis más alocados sueños pensé que se llegaría a estos niveles de debate público en México. Este es un asunto que conservé de manera privada y sólo expresé en mi círculo de amigos y conocidos cercanos, a fin de establecer mi posición al respecto.

Después de conversar con todo tipo de tendencias e inquietudes, resolví en mi momento, que esta era una opción viable como parte de un todo y una estrategia a largo plazo para intentar cambiar el rumbo de las cosas en esta república olvidada por la mano de Dios. El Voto Nulo sería una "marcha", una "demostración", una "señal en el camino" -como debiera ser todo marcha o plantón, citando no literalmente al maestro Tomás Mojarro: pues las exhibiciones públicas deben ser eso, sólo un primer paso- e intentar construir a partir de esa acción-demostración, un plan sumado a fuerzas de las más diversa índole, sin parcialidades políticas y demás etcéteras.

Baste decir que en ese instante lo percibí como harto imposible, sino que inviable. Sí, las elecciones del año 2000 y años subsecuentes, nos hicieron notar que los políticos seguían en el mismo tenor que siempre: muy atrás respecto a los deseos, necesidades y juicios de la población en general. Ejemplos sobran, aunque haya militantes y simpatizantes de todas las corrientes que cuestionan y, con toda alevosía y ventaja, tratan de demeritar las acciones y pensamientos de una ancha franja de la ciudadanía. Ejemplos que van desde las sabidas acusaciones contra los hijos del expresidente Fox, el caso Ahumada, René Bejarano, el excelente gobernador del estado de Morelos, la construcción de obras viales en contra de la opinión de vecinos, la edificación de monstruos como la biblioteca José Vasconcelos, en resultado en el enjuiciamiento de crímenes del pasado, etcétera, etcétera.

Hoy me despierto y me doy cuenta que el hartazgo de la gente se manifiesta, sin plena conciencia en muchos casos, y el voto nulo sólo hizo eco de una necesidad apremiante de las personas por cambiar su entorno, empezando por el político. El mexicano, en general, está harto que se le subestime y se le diga que lo que piensa está mal, que hay alguien mejor que él, y que esa persona es un(a) experto(a) y que esa sí sabe lo que el país necesita. Que como ciudadanos somos unos párvulos y que el común de la gente en realidad es ignorante, inculta, floja, indolente y que ni siquiera sabe cómo hacer las cosas, ni cómo expresarlas.

Y ahí es donde radica la contradicción del asunto: Sí sabemos qué queremos, sabemos cómo empezar a obtenerlo, las razones que se esgrimían en el pasado sobre nuestra legendaria desidia, negligencia y apatía, muchas veces se ven rebasadas por la dura realidad. Antes que Voto Nulo, se presentó el movimiento de López Obrador -con el cual no estuve, ni estaré jamás de acuerdo- ahora es un asunto similar, pero a diferencia del anterior, nació enteramente de la ciudadanía -pésele a quien le pese- que harta de los excesos de los políticos de todas las siglas, partidos y colores, busca algo más, un algo que le presente la posibilidad de un cambio real que ninguna de las cúpulas, ni poderes fácticos, nepotistas, e intereses alienados permitirá de forma totalmente gratuita.

Los mexicanos pedestres -como un servidor-a sabiendas de esto, y no deseando, ni queriendo permitir que alguien asuma la cabeza de un movimiento enteramente ciudadano, ni que alguien incite a una revolución violenta y sin sentido -pues ya sabemos de entrada que pasó con los beneficios de la Revolución Mexicana del siglo XX- asumimos nuestro compromiso con nosotros mismos, con las instituciones que nos legaron algunos ciudadanos comprometidos que estuvieron antes que nosotros y que soñaban con construir un país mejor. Asumimos nuestro compromiso con el vecino, con el aigo, con el compañero de trabajo, con el usuario del metro que está frente a nosotros, sin importar si mañana 5 de julio votará por el PT, por el PRI, por el PAN o cualquier otra institución partidista.

Nosotros como participantes del Voto Nulo buscamos que esta sea una expresión pacífica, legal, permitida, que no dañe los derechos de terceros, porque nosotros también SOMOS esos terceros, con la paz social, y que se haga con inteligencia, dejando de lado dogmatismos imbéciles, enseñados y aprendidos por incontables huestes de militantes e incondicionales. Queremos un México mejor, más amplio, con posibilidades de desarrollo, con miras a futuro, dejando atrás un pasado que ya no puede ser cuestionado, sino fijando nuestras metas en nuestros hijos, nuestras parejas, nuestras vidas. Queremos que se deje constancia que estamos preocupados por el porvenir en manos de incapaces, irresolutos, delincuentes, criminales de cuello blanco, políticos corruptos, empresarios interesados en su propio bienestar y medios de comunicación que sólo buscan someter a cuanto individuo, asociación civil o agrupación de cualquier índole se les presente en el camino.

E Voto Nulo es el primer paso en una larga cadena de acciones y decisiones que deberán ser tomadas, si queremos lograr un verdadero cambio. La verdadera victoria del Voto Nulo no se verá en las estadísticas mostradas por el Instituto Federal Electoral -¿cómo tenerle confianza a una institución secuestrada por los poderes reales en México?- ni por las encuestas de María de las Heras y demás empresarios dedicados a "recoger" de la población este tipo de información. Ni siquiera por diarios de circulación nacional y local, de los cuales algunos y se sabe de antemano, comulgan con intereses "particulares".

No, no hay que confundirse, la verdadera victoria de la Anulación del Voto lo representa la suma de millones de miradas, de personas con distintos intereses y percepciones, quienes en muchos casos no están de acuerdo en tópicos y temas, pero que de una cosa sí están conscientes: Queremos un cambio y los políticos actuales, no quieren, no están dispuestos y no sirven para eso, pues los ciudadanos los "rebasamos", tanto por la "derecha", "izquierda" y "el centro" hace MUCHO tiempo.

Este cinco de julio de 2009 se cumple el plazo para acudir a las urnas y votar por la opción -que percibamos- que mejor nos representa. No importa si vas a ir a apoyar al presidente Calderón en su lucha contra el narco, si utilizarás tu voto para continuar la lucha de Andrés Manuel López Obrador -presidente legítimo para algunos- y su motivación -cualesquiera que ésta sea- para buscar una nueva forma de hacer república. Tampoco importa si como Silva Herzog señalas que es maniquea y superflua la forma de reducir a todos los políticos de esta nación y culparlos de muchos de los males que aquejan a México, y terminas votando por "el renovado" PRI. O si sufragarás por "Juanito" y el PT en Iztapalapa. Lo verdaderamente y diametralmente importante es que entiendas dos cosas: 1.-Que debes salir y votar, no importando si tu boleta contendrá un voto útil, voto duro, voto de castigo, o voto nulo. Sal y ejerce tu derecho y obligación como ciudadano de este país. 2.-El Voto Nulo no es una meta en sí mismo, y no fue ideado para la destrucción de México y sus instituciones, al contrario. Y tampoco es un Voto Blanco como los medios de comunicación se han hartado en anunciar.

Sal, sufraga eso es lo importante, y recuerda el Voto Nulo sólo es el primer paso.

jueves, junio 18, 2009

Audios de la Mesa de debate sobre Voto Razonado

El Instituto Federal Electoral (IFE) en México organizó una mesa de discusión para tratar de reflexionar sobre la conveniencia de razonar las causas o motivos que nos orillan a emitir nuestro sufragio hacia una tendencia u otra. Desde el voto a favor de un partido político hasta la anulación.

En el debate participaron Denise Dresser, Sergio Aguayo, José Woldenberg y José Alcocer.

A.-Primera parte
B.-Segunda parte
(Ambos alojados en Megaupload)

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miércoles, junio 17, 2009

Vote ud. por S. A.S. servidor

A ver si pueden "echarme un lacito" y emiten un sufragio "efevo" por un Atento y Seguro Servidor



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viernes, junio 12, 2009

La naturaleza llama...

Ser Outsider de los outsiders tiene sus ventajas y su precio, sin duda. Por un lado, es casi obvio decir que una de las ventajas que eso presupone, estriba en que se puede decir lo que sea y nadie se fijará demasiado a detalle como para hacer un juicio de escarnio sobre uno. En algún momento puede que lo dicho por "un ente" -como un servidor- se utilice para beneplácito, risilla fácil, chiste de sobremesa, beneficio a la salud, teatro, danza, performance, happening, material para un libro, película ó radio novela, y hasta sin proponérselo, como un elemento para el conocimiento general. Nada que una buena taza de café, un pastelillo bajo en calorías, un antojadizo helado de chocolate ó un Kinder Sorpresa no puedan aportar en su justa medida.

Ser un outsider ha sido la posición de casi toda mi vida, y nunca supe porqué. No sé, circunstancias de la vida, educación, valores inculcados por una familia altamente disfuncional, el enfrentar una escuela nueva a cada "primera de cambio", empezar de cero en más de una ocasión, ser el puntito negro de un gran mantel blanco en mi Alma Mater, reir a carcajadas y estruendosamente, hablar de tópicos que a nadie interesa ó nadie quiere escuchar, platicar con intensidad sobre los temas que me importan, saber de antemano las respuestas a algunas preguntas que suelo hacer, hablar sin miramientos y con la verdad, tener un humor básico y sencillo, reirme de mí mismo cuando nadie más lo hace, enojarme por cosas triviales, molestarme por los excesos de la gente, "encabronarme" por las injusticias en el mundo, no dar dinero a los pobres en los cruceros de autos, saber chistes viejos y que los chicos de generaciones anteriores los tomen como nuevos, creer que los mexicanos somos ciudadanos del mundo y que podemos ser la mejor nación del planeta -incluyendo la humildad necesaria, buen corazón y la inteligencia para reconocer nuestros errores-, hablar inglés-japonés en un país en el que apenas y si se habla correctamente y donde los pueblos originarios usan mejor su lengua que todos los demás mestizos utilizamos el español, culpable que me gusten las comedias gringas... en fin razones y justificaciones hay de sobra.

Pero ser un outsider a ese nivel, también tiene su costo, y por algunos momentos, éste puede ser no muy querido, y llegar a ser terrible. El sentirse desplazado, parte de un círculo, donde uno es el centro, ó mínimo tangente, marginal, y hasta malquerido, poco apreciado, apenas tolerado, anarquista en un "mundo de bien", un punk en una fiesta de rosa, un gótico que asiste a un banquete de niños de la Ibero, un Emo enmedio de la glorieta de Avenida de Los Insurgentes en guerra contra otras tribus urbanas. Como dije todo tiene su costo, hasta las analogías...

Definitivamente soy un Outsider de los outsiders, no hay más "vuelta de hoja", no hay forma de evitarlo, mi ideología, mi forma de ser y reaccionar, siempre causan estragos en mis relaciones personales y laborales. Mis palabras en muchas ocasiones no tienen freno, mis actitudes rayan en un "Shit, I did it again, fuck", y a pesar de ello el humor persiste -bueno o malo-, dependiendo del momento. Soy una mezcla rara entre: "me importa"-"life is a bitch"-"Who gives a damn"-"Soy lo que ves"-"Give some grunge dude". Lo sé y lo asumo: soy completamente humano, una paradoja como el que más.

Pero sigo buscando. Sólo ha habido tres momentos grandiosos en mi complicada vida y que me alejan un poco -cada vez más- de esta intensidad en la que vivo: Cuando me casé con la mujer que amo y cuando nacieron mis dos hijos -aún pequeños los dos. De ahí en más, no sé, creo que hasta llego a ser un poco/mucho misántropo.

Y al final, ser un Outsider tiene sus recompesas... sobre todo cuando viajas contracorriente, y no hay nadie más a tu alrededor:
Why should we be in such desperate haste to succeed, and in such desperate enterprises? If a man does not keep pace with his companions, perhaps it is because he hears a different drummer.

Imagen: A schizophrenic drawing by mental hospital patient Adolphe Wolfli

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