martes, marzo 16, 2010

Post: Parte de una idiosincrasia…


Considero que una de las cosas más difíciles para los mexicanos es sumarse a una causa cualquiera, me explico: si una organización –como hay muchas en este país- decide lanzar una campaña contra productos/empresas gringas con operaciones en México, algunos se unirán; pero muchos otros simplemente argumentarán un sinfín de razones para no hacerlo, desde que es imposible dejar de adquirir productos estadounidenses, hasta alegatos sobre la falsa idea que tenemos sobre la errónea y anacrónica abstracción que entendemos como nacionalismo. Bueno, "a resumidas cuentas" a nadie le parece unirse a ninguna causa, por ninguna razón en particular, sea para beneficio social, político ó humanitario. Solamente una excepción a esta regla: los mexicanos sí aceptan colaborar "a destajo" con campañas alejadas de suelo nacional, tenemos ahí por ejemplo, el caso de Haití y su emergencia por el reciente terremoto y la consiguiente crisis humanitaria que provocó. Es decir, "farol de la calle, obscuridad de su casa".

Y hay cientos de ejemplos como el anterior. Muchos mexicanos sienten que cualquier esfuerzo por mejorar al país no merece la pena ó están liderados por obscuros intereses, ajenos a las motivaciones del común de la gente. El escepticismo de algunos llega a grados superlativos, todo tiene cara de "complot" (sí señorita con "T"), las empresas transnacionales tienen objetivos particulares, los poderes fácticos en suelo azteca quieren llegar a un acuerdo "en lo obscurito", etcétera, etcétera, etcétera. Ciertas personas no obsequian ni siquiera un resquicio de sentido común, y todo es una presunta red de clientelismos y complicidades. Para otros, simplemente son acciones imbéciles-innecesarias-fútiles y solamente aquellas emprendidas "por la verdadera izquierda mexicana" son las únicas viables, realistas, prácticas y convenientes, todas las demás son un intento que cabe en dos incisos: A) No sirven por la incapacidad de los adscritos a "entender" la realidad que los oprime, B) Los impulsores sencillamente están vinculados a grupos radicales-reaccionarios simpatizantes del Yunque.
A mí, en lo personal, esta última postura no sólo se me figura como una falacia, sino como una serie de ridículas afirmaciones "a priori"; porque: I) aquellos que las enfatizan, simpatizan con causas de izquierda, reclamando libertad y derechos (muchas veces sin cumplir con sus mismas obligaciones) y advirtiendo y exigiendo que no se prejuzguen sus razones, conductas y hechos; pero paradójicamente II) Ellos sí lo hacen (prejuzgar) con aquellos que no comulgan con sus causas, conductas y hechos, y eso en el pueblo de mi madre, sencilla y llanamente se le calificaba de: hipocresía

Y es precisamente esta cualidad la que impide a los mexicanos en general a ver el panorama más amplio, es la razón principal por la cual, seguimos siendo un pueblo de segunda, una nación de décimo orden y el motivo que nos impide amar a la patria (palabreja que ha sido desgastada, vilipendiada y tergiversada hasta la ignominia) y consolidarnos como uno de los países con mayores ventajas del planeta. Pero en fin, como reza el viejo adagio: "el buey que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe…"

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