lunes, marzo 26, 2007

¿¡Qué onda con el aborto!!

Ahora los políticos mexicanos, y todos aquellos que dominan algún sector de la opinión pública se han lanzado en mortal salto suicida contra todos aquellos que proponen se despenalice el aborto.
en vez de fajarse como peleadores callejeros deberían realmente -¡ay, de mí, deseos fatuos!- ponerse a legislar o impulsar propuestas de importancia capital, aquellas que nos saquen de jodidos, tanto espiritualmente como materialmente hablando, sin pretender desviar la atención del tres veces H. público en rubros tan vanos como éste.

1.- Esta es una discusión bizantina
La vida es el derecho más importante del hombre. Decía mi madre:
"Todos aquellos que están a favor del aborto, es que ya nacieron"
Esta es una verdad insoslayable. Únicamente quienes votan en una cuestión como esta -por muy obvio que suene- es que están vivitos y coleando.
El respeto a la vida es básico para que el resto de las cosas que compone la sociedad, funcionen de manera correcta. Este debate sólo representa un signo de la descomposición de los lazos que unen a los mexicanos
¿Cuándo, en otras épocas, se hubiera pensado en algo así?
Y no me refiero a la censura, sino a la posición tácita de todos por conservar y cultivar la vida, sin esto, lo demás es banal.
1.1.- El hombre es el lobo del hombre
Para que decir más, usted querido(a) lector(a) ha visto que la valoración por la existencia del otro se ha visto disminuida
¿Que vale la vida?
Poco menos que nada, sino puede ud. amable lector(a) preguntarle a los narcos, policías, funcionarios corruptos, machistas asesinos en urbes como Ciudad Juárez, contrabandistas de órganos, "posheros", asociaciones extremistas o terroristas, medios de comunicación masiva como periódicos y estaciones de televisión, así como a gobiernos extranjeros.
El aborto sólo es un paso más en una concatenación de hechos, no es más que el escalón lógico y escatológico en esta serie de transgresiones contra el propio género humano, contra niños no-natos, los más indefensos entre todos nosotros, ellos ni siquiera tienen voz.
Sin embargo, también está la contraparte: ¿Cómo evitar el nacimiento de un nene que no recibirá ni amor, ni comprensión, ni siquiera atención por parte de una mujer que fue vejada? ¿Cómo impedir que un bebé sufra la incomprensión de su padres -quienes viven en nuestro país probablemente- una infinidad de carencias porque sus progenitores son pobres y no podrán inscribirlo a una escuela para disminuidos mentales?
Es entendible que se quieran salvar miles de vidas, al permitir que nosocomios establecidos practiquen este tipo de procedimientos. Muchas mujeres posiblemente podrán salvar la vida, pues hoy en día se llevan a cabo en lugares obscuros con falta de higiene. De hecho ahí está como referencia boba, el filme "El crimen del Padre Amaro", donde la amante del protagonista muere por complicaciones de un aborto mal practicado.
Por situaciones, que en la realidad son más graves que ésta, se podría llegar a la siguiente conclusión: Si de todas maneras se practican de manera ilegal el aborto ¿Por qué no contemplar esta contingencia en las leyes vigentes? ¿Por qué no permitir que se hagan este tipo de procedimientos en sitios cuidados, donde la higiene se cuida mucho más que en un cuartucho mal oreado y con poca luz, en el mejor de los casos?

2.- Y este es el meollo del asunto
Muchas personas se quejan amargamente que esto sólo incidirá en un aumento visible en el número de abortos en México. Que este tipo de procedimientos se ocupará únicamente como un método anticonceptivo más, permitiendo que se asesine impunemente a niños no nacidos. Asociaciones civiles en favor de los derechos humanos, agrupaciones religiosas, el PAN, clérigos de las más variadas denominaciones, incluidos los protestantes, ven esta posición jurídica como un atentado contra la vida, las buenas costumbres, y la apertura de un umbral que sólo devendrá en una subvaluación de la existencia humana. No obstante, como lo explique antes, esto ya se encuentra presente en nuestra sociedad, no es algo nuevo, más bien es algo recurrente y cotidiano.
La gente que se opone a la despenalización no está mal, de hecho están en todo su derecho a defender sus creencias. No porque sean del PAN o de la iglesia -como la conocemos- están errados, al contrario, debemos hacerlos observar una visión más amplia de las cosas, y sumarla a la que actualmente tenemos todos los demás.
El asunto central estriba en que se quiere distraer a la población del tópico central, tanto de aquellos que apoyan al aborto, como de quienes se oponen.
¿Distraerlos de qué? podría preguntar justificadamente usted amable lector, querida lectora. Impedir a la gente de pensar por si misma. Muchos de los detractores de esta "legalización" sostienen que será el método más usado en el futuro para terminar con un embarazo no deseado; pero es ahí, precisamente donde se ubica el error más garrafal en todo esto.
La educación es él único método para impedir un tropel tonterías. Sólo enseñando a las personas se evitarán niños que no se desean. Únicamente con educación se logrará terminar con esta discusión sin sentido ¿Por qué se parte del hecho que la gente es idiota, poco estudiada, de poco criterio, enajenada y de pocos escrúpulos? ¿Por qué los políticos siguen pensando que estamos en el mismo barco con ellos y su estupidez redomada? ¿No la sociedad les ha mostrado en ya demasiadas ocasiones que los hemos rebasado? ¿O ellos son tan idiotas para no verlo?
La única solución para salvar este país, es la educación, pero no como la entiende la defensora de los bienes del país, Elba Esther, sino como un elemento para la transformación social y el desarrollo económico. De no hacerlo, de no aceptar nuestra responsabilidad en todo este asunto, allí acabará la nación: en un legrado mal practicado.


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