jueves, diciembre 31, 2009

Post: Amoral no, inmoral, tal vez, ¿pero inconstitucional?

La experiencia de formar una familia constituye un deporte extremo: no cualquiera se avienta y sólo es para aquellos fuertes de corazón y espíritu

Relacionarse, la vivencia de interrelacionarnos, de convivir unos con otros es asunto complicado, difícil, abrupto, donde generalmente los desacuerdos nacen de una mala comunicación. Entonces, la decisión de vivir con otra persona es algo que debe pensarse detenidamente, reflexionando y tomando en cuenta todas las opciones, para concluir en la mejor determinación para unos y otros. La felicidad no es un bien que se genere a diario, ni es para todos, ni crece en los árboles, ni -sorprendentemente- deseada por todos.

Porque una cosa es "la calentura del momento" y otra muy distinta la de ver la misma cara, lidiar con los mismos asuntos/problemas todos los días ad infinitum y hasta que "la muerte nos separe". La convivencia entre dos personas, es atendiendo a como decía José José -el príncipe de la canción- en esa bonita rola: "todos sabemos querer, pero pocos sabemos amar". Así, el matrimonio, no es para todos, ni todos están dispuestos a tomar ese riesgo. Porque sí, efectivamente es un riesgo. Pues cabe la posibilidad que la persona a la que amas, no te retribuya de la misma forma, ni en el mismo tono, ni en el mismo nivel. De hecho, existe la probabilidad de que tal vez, ni siquiera tengan las mismas metas, sueños, ni objetivos a mediano o largo plazo. Es más, puede que ni siquiera "te dejen terminar" al momento de acabar tendidos en la cama...

Entregarse a otro es un riesgo, un peligro para el corazón, para la vida misma, para la seguridad emocional y afectiva de cada quien. Se corre un peligro innecesario al darle a otro la llave con la que puede acabarnos en cualquier momento, cuando se le dé o no, la gana. En un momento dado ¡Pum! ¡Bang, bang! y se acabó. Un instante y todo terminó, y/o puede que te agarren en tus 5 minutos y todo termina con gritos y sombrerazos, malas palabras y hasta con golpes. Sí, desgraciadamente las relaciones humanas son complejas y todavía tenemos la osadía de querer complicarlas aún más. No suficiente con herirnos, sacudirnos, gritonearnos y olfatearnos la sangre en la camiseta, dificultamos las cosas poniéndonos caretas y asumiendo posturas y conductas falsas. A algunos todavía les gusta todavía más complicado, y prefieren mentir y asumir apariencias... ¡Qué locura!

A otros les gusta auto-engañarse y piensan que mientras no asuman las "apariencias" que la sociedad les "impone" será suficiente y que en algún momento de la vida podrán ser felices. Y durante años/lustros/décadas viven en amasiato/concubinato, sin darle a sus cónyuges/hijos la seguridad jurídica mínima indispensable. Otros tantos, prefieren allanarse el camino y se casan por todas las religiones que se les ocurren, menos las cristianas propiamente dichas, y hasta recurren a "creencias exóticas" para lograr sus fines; pero bueno cada quien sabe "a que árbol se arrima". No obstante es sabido que "lo que mal comienza, mal termina". Y cuando llegan a la encrucijada de acercarse al lado jurídico, lo desdeñan, lo descalifican y apuntan que eso únicamente sirve para "cubrir apariencias".

Es sumanente extraño/inusual que ahora parejas del mismo sexo, anhelen convetirse en "marido y mujer", perdón, no, corrijo... que personas homosexuales quieran convertirse en "marido y marido" y "esposa y esposa" para concertar un acuerdo social que brinde seguridad civil/jurídica a sus -ahora denominados- "cónyuges". Y aunque en lo personal, no comulgo con esta tendencia y/o perspectiva para ver las cosas en la vida, es indispensable, ideal y hasta deseable que se lleve a buen término este nuevo pacto social, 1.-Porque existe esa parte de la realidad y negarla no sólo es estúpido, sino dogmático y aberrante 2.-Porque se brinda seguridad en todos los aspectos de la vida común entre parejas sean o no heterosexuales, las cuales abarcan desde la compra/renta de una vivienda hasta beneficios médicos 3.-Porque aunque estoy en desacuerdo -y todavía me cuestiono al respecto- la posibilidad de adoptar no significa que automáticamente lo harán 4.-Ni que todo homosexual -sea hombre ó mujer- por poseer dicha tendencia, automáticamente es un degenerado(a) y cuya conducta será la que enseñarán a sus niños ¡Mentira!

Conozco a tíos, padres, madres de amigos/conocidos que lo primero que desean es enseñarles de manera amorosa a sus críos que el amor no importa de dónde venga, sino que lo verdaderamente importante es que dicho amor se presente de manera honesta, limpia y sincera, sin porquerías, sin necedades, ni desviaciones enfermas, porque ¿Qué es lo primero que anhelas enseñarle a un niño(a)? ¿No a que sea pleno/feliz?

Hay de todo, no es posible pensar que únicamente los homosexuales tienen desviaciones, pues hay muchos heterosexuales que "gozan" de perversiones, y no es porque prefieran niñas para sostener relaciones sexuales -si son hombres- lo que los convierte en "sujetos sanos", médica y socialmente hablando. Ahí tenemos a las Muertas de Juárez de ejemplo. Nadie nos puede asegurar que una persona cualquiera, sea homosexual ó heterosexual, no es una persona enferma. Recordemos que pederastas hay muchos y la mayoría de los casos reportados, no son de personas "gay". Entonces, ¿Es preferible dejar que los menores de edad vivan en las calles, expuestos a cientos de peligros, riesgos y abusos? ¿O es mejor dejarles vivir en un hogar donde probablemente les den abrigo, cobijo y sustento? ¿Es mejor que los niños queden expuestos a las redes de pederastas, narcotraficantes y empleadores de mano de obra infantil, o es mejor permitir que vivan en una casa donde les darán una educación digna?

Todo lo anterior no tiene nada que ver con los dogmas ó creencias religiosas de cada iglesia ó sector eclesiástico, y éstas últimas son enteramente distintas a las medidas que debe adoptar la sociedad en su conjunto para convenir en un acuerdo que beneficie a todos, y no por pensar en ello, uno deja de ser creyente. Considero que como verdaderos cristianos -seamos católicos-apostólicos-romanos, bautistas ó presbiterianos, etcétera- debemos respetar al prójimo, aunque esté equivocado, y pedir ese mismo respeto que otorgamos a quien piense diferente a nosotros, a pesar que no estén de acuerdo con nuestra forma de ver y entender las cosas, aún si dentro de nuestra fe contemplamos y ejercemos nuestro derecho a no comulgar con ellos. No todos tienen que pensar o hacer lo mismo para coexistir ¿O si?

Al final, el sexo es solamente eso, y aunque humano, es únicamente una parte, lo diametralmente importante está en otro lado

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