miércoles, mayo 05, 2010

Post: prostitución, lenocinio y pederastia

Hoy voy a escribir sobre un tema difícil, y haciéndolo sé que parecerá que lo hago desde una veta ignota de derecha que habitaría -presuntamente- en mí, pero en realidad, lo hago desde el centro mismo de una idea que en realidad puede tomarse como dogmática y obtusa, algo que políticos anteriormente han tratado de aplicar pero solamente sobre la gente común y corriente.

Esta idea la expongo como parte de mi perpetuo intento por traducirla en diálogo que intente buscar nuevas y posible soluciones a partir de una plática cualquiera.

Ok, vamos a pensar en términos absolutistas: ¿Por qué nuestra sociedad es tan permisible con aquell@s que ejercen la prostitución, pero no con quien la promueve? ¿Por qué si vemos a una prostituta en la calle, lo asumimos como algo normal en el mundo? ¿Por qué si vemos a su padrote, automáticamente pensamos: no está sola, tiene a alguien? ¿Por qué? ¿Por qué no la denunciamos si sabemos que es una actividad ilícita? ¿Por qué los políticos a parte de practicarla ellos mismos, la toleran y hasta la justifican? Eso a sabiendas que un mal acarrea otro peor, y hoy día tenemos que sostener una próxima batalla para defender lo más preciado en este país: a los niños, porque aquí los maleantes han encontrado una veta importante para sus ganancias de porquería…


La prostitución es “el mal menor” que alienta a las mentes desequilibradas y criminales para ejercer su profesión, porque seamos honestos, si a la prostitución se le eleva a ese nivel ¿Por qué carajos al homicidio, secuestro y distribución de droga no? ¿Por qué si a la prostitución se le eleva al nivel de servicio, por qué a la violación de niños de 1 a 4 años no se le da el mismo cariz? Digo seamos coherentes… tenemos que empezar a mandar a nuestra jóvenes y adolescentes no a la UNAM, ni a la Ibero, ni siquiera al CUM, al IPN, a la UAM ó a la Universidad Anáhuac ¿Para qué? Seamos pragmáticos, no tenemos que… lo que tendríamos que hacer sería enviarlas a la Merced, a la Obrera Sur, a Insurgentes y Sullivan, a Ciudad del Carmen, y que aprendan de las “matronas” –en el mejor de los casos- el “viejo arte” ú “oficio” de dar las nalgas por dinero…

Seamos honestos la prostitución no es algo bueno, ni conveniente, ni beneficioso para nadie, ni siquiera para las mismas putas. Al contrario, todo deviene en degradación moral, utilitarismo, cosificación, enajenación de nuestra sociedad, de nuestros semejantes, y en última instancia; pero no en importancia, la rampante elevación en jerarquía de las redes de tratantes de personas y narcotráfico, que como monstruo que es, alarga sus brazos a todo negocio prohibido é ilícito que traiga una buena dotación de monedas y/ó clientelismos.

¿Entonces por qué la permitimos, la alentamos al suavizarla ó minimizarla, cambiándole nombres? Que la prostitución/lenocinio no es tal, porque se oye mal, porque se degrada aún más a las personas que la practican/ejercen, por eso ahora vamos a llamarla “Sexo-servicio” ó la profesión más antigua del mundo ¡Dios qué estupidez! ¿Qué estado de subdesarrollo de la mente permite esta pérdida de significado en las palabras? Porque no es una redefinición, sino una pérdida absoluta de identidad y brújula mental…

¿Por qué se castiga a los padrotes/lenones y no a las prostitutas, aquellas que –sí efectivamente- son el “objeto” de la transgresión a las normas? ¿Por qué son mujeres? ¿Por qué ahí sí hay que protegerlas? ¿Pues qué pasó con la equidad de género? ¿No qué debemos ser iguales ante la ley? Pues entonces que se aplique esa misma ley; pero de forma pareja… si no lo único a lo que se está jugando/apostando es la eventual desintegración de la sociedad… Hey… oigan, no, bueno ¿Pues no acaso ahí estamos ahora?

Todo este post surgió por mi total, absoluta, y patente desaprobación, asco, repelús y enojo al máximo contra los pederastas, sean políticos, empresarios “honestos”, “decentes” y motores del desarrollo económico de México –aludiendo a aquellos que viven en estados de la República diferentes al DF-, políticos que buscan sobrevivir a las circunstancias que los rodean, sea en Yucatán o en otro lares, pobres individuos desequilibrados mentalmente que deban ser “excusados” –en sus dos acepciones- porque no pueden controlarse y/ó “dizque” párrocos, curas ó similares, quienes protegidos por todos los anteriores no sólo atentan contra otro ser humano, sino contra alguien indefenso por completo, que no puede alzar un brazo ni para defenderse, y todos ellos usan el “material” recopilado para intercambiarlo ó venderlo a otros entes –porque humanos, pues no son, monstruos sí; tal vez “humanoides”- igual de “enfermos” de criminalidad como ellos.

Para ellos sí pido, no, corrijo… exijo castración química. No se les “hace un daño visible”; pero de dañar a otros infantes, nada, nunca jamás. Sirviendo de ejemplo -y sino de trofeo- para que otros como ellos no transgredan/violen la justicia de esa manera.

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