lunes, junio 14, 2010

Post: Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010

Definitivamente, no soy el único, ni el primero en decirlo ó notarlo: el fútbol es un reflejo de la sociedad en la cual vivimos.

¿Cómo entender lo que pasa en el país sin observar tan siquiera un juego de fútbol? ¿Sería indispensable ver un partido de la Selección Mexicana de Fútbol para saber dónde están las fallas de cada uno de nosotros? ¿Si vemos a un individuo como Carlos Vela ó Andrés Guardado sabremos efectivamente qué fue exactamente lo que le impidió meter o no un gol en la portería contraria? ¿Es cierta aquella afirmación/chiste que dice que cada mexicano (recordando la estrofa del himno nacional: Dios en cada hijo un soldado te dio) es un director técnico en potencia y esencia, cuando la Selección Mexicana de Fútbol asiste a un partido cualquiera? O bien recordando ese excelente libro del periodista y escritor Juan Villoro: Dios es redondo ¿Podemos llegar a comprender cómo funciona cada cosa en la vida?

Sin duda una de las cosas que más duelen es observar ese algo que a todas luces no es únicamente una teoría, sino una cachetada diaria a nuestra inteligencia, a nuestras ganas de construir un mejor país.
La cuestión no es una crítica impráctica ó algo que sucede de manera fortuita, esporádicamente, al contrario, es una actitud que se presenta todo el tiempo, sin ninguna licencia, continuamente, sin cesar.

Tristemente la analogía es completa cuando observas a los legisladores mexicanos y a los jugadores de la Selección Mexicana de Fútbol:

A) A los congresistas de este país, sean de la Cámara Alta o Baja, sin distinción, se les pagan unos sueldos altísimos. Igual pasa con los jugadores aztecas que en este momento se encuentra de viaje por Sudáfrica.

B) Tanto los legisladores como los jugadores del balón-pie mexicano pueden catalogarse como "profesionales" de sus respectivas actividades, tareas y negocios. Es decir, la actividad que desarrollan abarca la mayor parte de su tiempo y constituye su "oficio" ó labor central de sus tareas diarias. Traduciendo: a eso se dedican.

C) A pesar que ambos ocupan la mayor parte de su tiempo en sus actividades laborales diarias, que cobran unos sueldos altísimos comparados con otras naciones, incluidas algunas del "primer mundo" y que casi siempre reciben la atención de los medios de comunicación, desde el sensacional de chismes hasta publicaciones sectoriales especializadas, su desempeño en la cancha es de-plo-ra-ble.

Resumiendo: no desquitan ni el sueldo que ganan, ni merecen respeto por el poco compromiso que demuestran -a cada paso que dan-, y decepcionan a aquellos que esperan un mejor desempeño de sus actividades.

El asunto, tristemente, es cíclico, -sucede con puntualidad cada cierto número de años- y no tiene remedio. Eso muy a pesar de que comen de nosotros -en ambos casos- la incondicional afición, y nos enseñan que siempre hay forma de llenar de aire caliente las expectativas de todo un pueblo, como reza el viejo adagio: "A la banda... Pan y Circo"

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