martes, octubre 13, 2009

Post: El final de Luz y Fuerza del Centro

Extraño; pero cierto. El gobierno federal "se atrevió" "valientemente" a desintegrar una de las empresas paraestatales emblemáticas de la era priísta: Luz y Fuerza del Centro. Prestemos un poco de espacio de duda razonable y pensemos que la administración del presidente Felipe Calderón desmanteló dicha compañía "para defender" los derechos de los usuarios del servicio de suministro eléctrico en la Ciudad de México y área conurbada. Es increíble que el presidente haya tenido la visión de "quebrar" oficialmente una paraestatal que ya estaba en bancarrota desde hace algún tiempo. Amén, de la mala atención a los usuarios, los cobros indebidos, la corrupción, las "mordidas", la prebendas de las que gozaban muchos de sus agremiados, los caudales de dinero que "usufructuaban" sus líderes en demérito de sus correligionarios y de los que pagan/pagaban el servicio", el enorme cargo al erario público, las pérdidas, el poco mantenimiento a instalaciones, maquinaria é infraestructura total de los activos de la empresa, y un larguísimo etcétera.


Existen un número infinito de historias de terror que hacen un recuento de la ineficacia y del obstáculo que representa el sindicato de electricistas para la modernización de instalaciones, programas y proyecciones de la distribución y producción de energía eléctrica en México. Malos manejos de dinero, aunados a la incompetencia e incapacidad de sus agremiados y "líderes charros" para entender a los usuarios, expensas de quienes vivieron durante décadas. Todo lo anterior se puede resumir en 6 palabras: intransigencia, ineficacia, omisión, corrupción, soberbia y ambición, todo con cargo a los que siempre debemos asumir los costos.


Ahora, el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) espera, al igual que ocurrió con el Sindicato de Trabajadores de la Ruta 100 (STR-100), que la gente a la que extorsionó durante años, se preocupe de su destino, sus recursos y falta de empleo, siendo que en su momento se aprovecharon (con alevosía y ventaja) de sus "clientes" cautivos. Cobros indebidos y "prorateos" arbitrarios, mordidas de personas que se "cuelgan" de los postes de luz para que no les retiren el servicio (casi todos ellos vendedores ambulantes), justificaciones sobre dichos cobros y mediciones injustas con cargo directo a los quejosos, y muchísimos incidentes más. Es triste, sino patético que ahora precisamente busquen con anhelo y "simpatía", el apoyo de quienes abusaron durante lustros completos. La posición agresiva/pasiva de la pancarta no sólo muestra agresividad, sino exhibe una falta de respeto por sus interlocutores, pues muestra que su posición no sólo es de presión y desempleo, sino que de no encontrar otra forma de subsistencia son capaces de llegar a dañar a terceros, sin el más mínimo remordimiento, pues su situación se justifica. (Foto Vía: El Universal)


"Debemos entender", por ejemplo, que si bloquean calles, no es por gusto, sino por necesidad; es porque defienden sus derechos de trabajadores sindicalizados. Debo comprender que no importa si me hacen llegar tarde a "mi" trabajo, pues ellos luchan por algo "más grande": el bien de México. Debo aceptar que su lucha es contra los poderes fácticos, contra la opresión de los poderosos y funcionarios públicos vendidos, quienes buscan apoderarse de un bien de la nación. Tengo que intentar imaginar que los miembros del SME se han dignificado al prepararse a combatir con fiereza al gobierno, conformado por tecnócratas neoliberales que desean por todos los medios a su disposición, hacerse con los bienes y servicios públicos en propiedad de empresas paraestatales; compañías que emplean a miles de cientos de honestos trabajadores, quienes en su derecho, muestran públicamente su rechazo a las determinaciones de la oligarquía nepotista que administra incapazmente este país.


Todo suena muy bien, de hecho. Estoy conciente de eso y más. Creo comprender que hay peleas que deben darse sin importar la bandera partidista que ostenten. Quiero imaginar que los empleados sindicalizados son capaces de vertir su molestia y sorpresa por los canales adecuados, encontrar nuevas formas de manifestación y crear otras, lo suficientemente novedosas para producir desconcierto y conseguir, a través de metas/objetivos bien definidos, la defensa de sus plazas laborales, derechos y tipo de vida. No obstante, una de las cosas que siguen sin comprender en ningún momento -pues así funcionan las verdades absolutas-, es que las manifestaciones públicas, la toma de calles y boteo de sus integrantes en autobuses, microbuses y taxis, ya no sirve. Diferentes personajes lo han dicho en diversos instantes: el gobierno ya tiene vacuna y remedio para ese tipo de demostraciones, y habrían de tomar otros pasos, además de las marchas y plantones. Pero estoy casi seguro: no lo harán, lo cual únicamente demostrará lo que ya se sabe desde ahora, sus líderes únicamente buscan un objetivo claro: salvar el pellejo, sin importar lo demás.


Luego hay personajes que se cuelgan de cualquier bandera y pretexto para hacerse presentes y que la opinión pública no los olvide. Sin escrúpulos se muestran simpatizantes de cuanta causa se les ponga en el camino -caray no importa si juntan dos al mismo tiempo- al fin y al cabo nadie notará que son "mercenarios políticos". Tampoco nadie notará su falta de civilidad, educación é inteligencia, pues la falta de preparación de unos exhibe su falta de profesionalismo y ética (foto de fernández noroña). Lo peor del caso, es que nadie les ha dicho que cada vez que muestran su falta de preparación en todos los ámbitos, no solamente exhiben su poca educación y su ignorante prepotencia, sino que nos provocan "pena ajena", pues habrá mucha gente que piense: "y esos son los legisladores en México"


Dejando de lado las descalificaciones justificadas/sustentadas que se le puedan hacer a individuos como Gerardo Fernández Noroña, es claro que se tienen que "poner algunos puntos sobre la íes". La situación se presenta difícil en un panorama nacional problemático, donde el desempleo y la pobreza son rampantes. Máxime y sin abundar demasiado en el tema de la crisis económica internacional, sabida y sufrida por todos. La falta de inversión privada/extranjera, los terribles monopolios de los que somos víctimas, la discrecionalidad en la entrega, uso y distribución de los recursos, permisos y licencias en todos los ámbitos, y cuyo cabildeo se hace en la mayoría de los casos, en el "famoso recinto de San Lázaro". Es por todos conocido que la corrupción, discrecionalidad, opacidad en los procesos y demás "íes", se desarrolla en los espacios legislativos "democráticos" en México. Cada fracción parlamentaria actúa por consigna y dependiendo de sus particulares intereses coyunturales é "históricos", refiriéndome específicamente al SME y su natural asociación con la izquierda mexicana, conducida actualmente por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y sus simpatizantes, quienes defienden sus parcelas, cotos de poder y poblaciones clientelares; pero no son los únicos ¿A quién se relaciona con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE)? ¿A quién se vincula el sindicato de los trabajadores de Petróleos Mexicanos (Pemex)? Dependiendo a quién beneficia, se verá quién defiende su estabilidad y permanencia. (Foto Vía: El Universal)


Lo anterior sirve para esbozar un cuadro donde preexiste la tensión social y donde muchos compatriotas están descontentos, hambrientos y expectantes. Cualquier mecha podría provocar un incendio de niveles insospechados, algo que probablemente -quiero suponer inocentemente- nadie quiere realmente. Sin embargo, no podemos ignorar que debe haber individuos que personifican la idea de separatismo, rebelión anarquista y "búsqueda del poder por el poder mismo". En este país tan alejado de la izquierda moderna y tan cerca de las verdades a medias y las tendencias más obscenas del dogmatismo más recalcitrante y obtuso, las cuestiones de añejamiento de la moralina consabida de líderes de izquierda y derecha, sólo vienen a empeorar las cosas. No será suficiente para unos y otros con exponer sus puntos, sino en su percepción de lo que consideran ellos como "obtener una victoria". Sin embargo ¿Qué pasará con los trabajadores que serán liquidados? ¿Quién verá por todos esos que no serán recontratados? Sin duda, ese asunto debería verlo -personalmente- quien pugna hoy por crear una comisión investigadora en los órganos legislativos correspondientes. Él podría hablar con empresarios ó inciativa privada y ayudar a la conformación de una nueva empresa que no dependa del capital del gobierno federal é incluyendo la participación de los restantes miembros del SME. Con un proyecto tal podría darle la vuelta a la concepción del asunto, "ganar la partida" y mostrar que no se necesita de "papá gobierno" para hacer bien las cosas. Podría enseñarle a la gente que cuando no hay opciones visibles, es momento de crear las propias. Eso no sólo sería "Epic", sino verdaderamente histórico y trascendental.


Pero, siendo sinceros, no hay que esperar mucho, ni por parte de él, ni por parte del gobierno federal, ni por parte de ningún otro que muestre una salida "sesgada" del problema. Si alguien de ellos sitúa de manera maniquea el asunto y trata de verlo como una responsabilidad de la otra parte, es mentira: es culpa de todos los involucrados. No se puede vivir así el problema y después señalar que es responsabilidad de otros. El SME tuvo su parte de culpa, pero así mismo, el gobierno federal, los intereses creados por inversionistas privados, locales y foráneos, los cuales tienen su vista puesta sobre la autonomía de México en materia energética. También tienen responsabilidad todos aquellos que no pagan su cuota de luz, pues se "cuelgan" de diablitos, y que justifican su ausencia de compromiso con los demás, diciendo que entre más altas estén las cuotas, más serán los que hagan como ellos. ¿Cómo se atreven a exigir, sino cumplen con su responsabilidad? ¿Cómo exigir sino se cumplen con las obligaciones?

Y eso es lo que anda enseñando gente carismática por ahí: "puedes exigir, sin necesidad de cumplir", y eso me enferma. Pagar la luz es un problema siempre, me cobran de más, me suben la tarifa sin el menor aviso de por medio, me hacen prorrateos injustificados, está mal la instalación, no vienen a checarla, les pedí un cambio de medidor porque no se me hacía justo lo que me estaban cobrando, además que detecté que había un "corto", lo único que conseguí durante mucho tiempo fue que me dieran vueltas, vueltas y más vueltas, y nunca lo cambiaron. Se pidieron las aclaraciones pertinentes en su momento en cada uno de los asuntos anteriores, y sin mentir, no hubo una sola ocasión en que no me trataran como si me estuvieran haciendo un favor, siendo que he pagado siempre con oportunidad y forma. Pagar mi cuota de energía eléctrica me ha dado cientos de dolores de cabeza y miles de problemas, pero puedo exigir porque cumplo. Nunca me pareció conveniente la calidad del servicio, pero siempre tuve el derecho a exigir y quejarme porque cumplo con mi obligación. No hay de otra, no sólo hay que cumplir para estar capacitados moral y éticamente para exigir. No es posible creer que debe y existe un mundo dónde se exige, pero sin haber cumplido previamente. Y hay algunos que me dicen que "esa es la cultura mexicana" y que no hay mucho que hacer al respecto.

Eso no significa, ni por asomo, un paliativo para las miles de familias que se quedarán sin sustento, ni significa que los jefes de esas mismas, encontrarán trabajo en las recién ofertadas 10,000 plazas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ni los otros miles que se quedarán sin "Oportunidades" y no recibirán alguna vacante en empresas del sector privado, que las hay por miles claro... El desmembramiento del SME, por muy malo que haya sido éste, únicamente representa el principio del fin para las organizaciones sindicales en México, esas que han servido a intereses corporativos/clientelares y que nada han hecho para -efectivamente- cuidar de sus agremiados de base. Pero en fin, lo último no lo mencioné para decir "más vale malo por conocido..." ni nada por el estilo, simplemente recalco el hecho que de por sí los derechos de los trabajadores mexicanos han sido/y son pisoteados, mucho más lo serán cuando los sindicatos que no son del gusto de las élites, empiecen a desaparecer uno tras otro. Y ahí es dónde terminarán los esfuerzos y sacrificios de una generación de finales del S.XIX y principios del XX que pensó que el comunismo era la solución ante la pobreza y desigualdad en tierra azteca.

Desgraciadamente, nada resultará positivo de la desintegración de LyFC: ni dejará de haber corrupción, ni desaparecerá el SNTE, ni el sindicato de Pemex, ni se mejorará el servicio de distribución de energía eléctrica, ni se acabarán con líderes charros, ni se dejará que empresas privadas entren a producir/abastecer adecuadamente a la población. Es decir, ni se tratarán los problemas de fondo, ni se recortarán los impuestos, vaya, ni siquiera se desarrollarán nuevas métodos/medidas para paliar los hoyos negros en opacidad y dispendio de los recursos públicos.