viernes, abril 23, 2010

Post: Siendo ingenuo

Definitivamente hay momentos para reflexionar sobre México; pero no desde la perspectiva pseudo "izquierdista", ni presuntamente "socialdemócrata", ni dizque "ciudadana" que hacen algunas asociaciones partidistas en este bendito país. La introspección que debe hacerse tiene que realizarse desde la perspectiva de aquellos que vivimos inmersos en ella y que sólo nos ocupamos en tratar de cumplir con las demandas, obligaciones y derechos que nos corresponden. Nada más, ni nada menos.

La primera de las cosas con las cuales tenemos que cumplir, consiste en aceptar nuestra responsabilidad sobre nuestros propios actos y decisiones. Es decir, cada quien dice, determina y hace algo -desde limpiar el auto, levantarse temprano, comer cereal en vez de huevos fritos- que tiene ciertas consecuencias, las que éstas sean. O como diría en antaño el maestro Isaac Newton "a toda acción corresponde una reacción en sentido contrario y con la misma fuerza"... Traduciendo: si haces algo, "ese algo" tendrá un resultado, bueno ó malo, conveniente ó inconveniente... sin importar nuestro deseo. Puede que "ese resultado" se apegue a nuestros anhelos y puede que no... pero es un resultado ó conclusión al fin y al cabo.

Segundo para exigir, primero hay que cumplir. Es decir, para demandar que se obtenga un resultado independiente a nosotros en su ejecución; pero que nos afecta de manera directa, primero necesitamos adquirir conciencia de aquello que se nos pide, y entregarlo. Traduciendo: antes de demandar que se ejecute con precisión ó se realice lo mejor que se pueda cualquier actividad ó tarea, primero tenemos que cumplir -cada quien- con las obligaciones que nos corresponden. No se puede exigir "algo" si nosotros no cumplimos con nuestra parte. Y este es un principio básico de reciprocidad, es decir "tú das y esperas lo mismo a cambio"... No se puede esperar una cosa sin la otra.
Si lo anterior lo traemos a nuestra vida cotidiana su apego a la realidad no podría un asunto demasiado complicado. Si el gobierno pide algo a sus ciudadanos, éstos deberían cumplir con las exigencias y demandar que el gobierno haga su parte, realizando con exactitud y precisión aquellas tareas que le fueron encomendadas. Y éste se convierte en un círculo virtuoso que se repite constantemente. Ejemplo: si el gobierno pide a sus ciudadanos que entreguen sus datos personales para conformar una base de datos (Reanut) que sirva para combatir el flagelo de la extorsión, los naturales y extranjeros radicados en este país tienen la obligación de cumplir con esa exigencia. A su vez el estado tiene la obligación de asegurar la confidencialidad de esos mismos datos, garantizando a los ciudadanos que su información de ninguna manera se verá comprometida….

Y eso pasa en muchas naciones del orbe. De un lado está el gobierno que cumple y del otro los ciudadanos quienes también cumplen. Ejemplificando, si yo pago mis impuestos por el uso del agua como ciudadano, el gobierno tienen la obligación de asegurarme que habrá abasto suficiente del vital líquido, pues yo le pago al estado y a todo su aparato burocrático para que mis necesidades se vean satisfechas, sino lo hacen no tiene ningún caso que yo acuda a pagar de manera “obligatoria”. Veámoslo de esta forma, si una empresa privada y sus servicios no me satisfacen, siempre tengo la opción de visitar a la competencia.

Criticar a una empresa sobre su forma de hacer ó no las cosas, y/ó en dado caso sobre la calidad de sus servicios no es un asunto que se considere malo/inmoral. De hecho, las compañías que buscan mejorarse y conseguir más clientes -algunos de ellos satisfechos-, dejan el aspecto de tratar con sus usuarios y recopilar sus impresiones a un departamento especializado, denominado comúnmente como Departamento de Atención a Clientes. Éste departamento se hace cargo de las quejas, las demandas y las exigencias de los clientes ó potenciales clientes para cubrir sus necesidades y obtener realimentación (que no "retroalimentación", pues sólo hace falta que vayan a la raíz etimológica de la palabra para entender que eso significa "alimentarse por detrás"), a fin de clarificar sus procesos y mejorarlos.

Resulta entonces, no ilógico -pero sí esquizofrénico- introducir una variable extraña en este proceso, calificando a la crítica sobre un servicio como un atentado, como una falta ó ausencia de sentimiento nacionalista, como un acto similar a la desproporción y a la búsqueda del daño moral de aquel que ofrece el bien ó servicio. Como clientes y/o usuarios tenemos el derecho a criticar si un artículo no nos satisface y a demandar que la empresa encargada ó mejore su calidad ó nos regrese el monto que hemos invertido.

Si la compañía en cuestión se jactara de “tener todas las canicas” y se regodeara en su forma de hacer las cosas, burlándose de sus usuarios, y haciéndoles pagar más por sus deficientes servicios, (o como dicen en inglés: “My way or the Highway”) usted querid@ lector@ ¿Qué pensaría? ¿Qué la empresa merece que le compren sus productos? ¿Qué merece una segunda, tercera, cuarta ó quinta oportunidad? ¿Qué es necesario que le demos un “espacio de duda razonable”? ¿Qué todo fue una malinterpretación de nuestra parte, y que, le tenemos “mala fe”? ¿Qué la empresa tiene “toda la intención” de desarrollar mejores procesos, bienes y servicios; pero a largo plazo? ¿Qué tenemos que darle tiempo para que alcance SUS metas, porque todo lo que hace es “por nuestro bien”, ya que ella sí sabe lo que nosotros queremos y nosotros no, porque somos unos verdaderos párvulos?

Si constantemente la empresa no sólo hace y dice cosas en contra de sus clientes/afiliados, sino que lanza productos que nadie quiere, ni necesita, y aún así hace que se los compren, a precios verdaderamente estratosféricos ¿No a eso la gente le llama “monopolio”? ¿No la gente en sus cabales, y en la mayoría de los casos, está en contra de los monopolios? ¿Y sobre todo nos aguantamos los atropellos de aquellos que no sirven para nada? ¿Es eso conveniente?

Sé que puedo ser calificado de ingenuo, y que de antemano comprendo que no podemos liberarnos del estado gobernante, pues no es ni conveniente, ni práctico, mucho menos deseable, y en ningún caso oportuno en un momento como éste, donde los poderes fácticos manipulan a su antojo a las naciones más “poderosas” del orbe ¡Ni que decir de nuestra propia versión de monopolios en este país! ¡Y muchos menos de las redes del crimen organizado, las cuales en muchos casos actúan en contubernio!

Y diré las cosas desde mi perspectiva: No entiendo, ¿si yo como ciudadano hablo de las cosas que están mal en el país, eso me hace antipatriota? ¿Si platico con mis conocidos, algunos de los cuales viven en otros países del planeta de las condiciones adversas por las que atraviesa ahora el país, estoy hablando mal de México? ¿Si quiero que las cosas mejoren - y no lo hacen, ni lo han hecho- y las personas encargadas de que eso suceda pareciera que “pasan por la vida con una venda en los ojos” y yo me doy cuenta, y me dedico a señalarlo, gritándolo a los cuatro vientos, estoy mal? ¿No estoy actuando como un ciudadano responsable y que le tiene amor a su país? Entonces ¿es mejor no decir nada, señalar que “todo está bien” en México, y que las cosas estarán aún mejor? ¿Que si las cosas –sin intención de ofender a nadie- están “de la chingada, que la violencia en las calles está desatada y que los capos del crimen (sabido es que en conjunto con algunas autoridades de esta nación) sólo dañan a la sociedad y representan un reflejo y un mal que la sociedad adolece hoy en día, estoy siendo antipatriota?

La verdad no entiendo, por favor, que alguien -quien sea- me venga a explicar que significa tener preocupación y amor por la patria, pues todo lo que me enseñaron no tiene sustento…

3 comentarios: