P3epe,
Antes de empezar quiero agradecer tus palabras en este pobre espacio blogueril. Espero que pronto te vuelvas a dar una vuelta por acá. Creo que tus comentarios merecieron, a parte del esfuerzo por tratar de publicar una respuesta a la altura, a través de un Proxy, una ampliación, pues es recurrente encontrar a quienes abogan por una cultura del temor. Es decir, temor de que se vaya a castigar a un inocente, y que el culpable salga libre, justamente como ocurre ahora.
Perdón, por la contestación tardía, en realidad, cómo podrás ver por los posts anteriores, estoy blogueando desde una cuenta de correo alternativa, sin mucho margen para contestar rápidamente. Tal problemática me ayudó y me dió tiempo para pensar en una respuesta positiva a tu comentarios.
Al contrario de lo que señalas como " (...)"nueva realidad" que quieren los "ciudadanos honestos y trabajadores" no te refieres a nada específico (...)", en realidad me refiero a gente como tú y como yo, quienes tratamos de vivir lo más adecuadamente posible y con la mayor corcondancia posible respecto a lo que decimos. Por otro lado, entiendo que no viene exactamente a colación, pero de todas formas lo reitero: soy apartidista, PAN, PRI y demás "monstruos y apariciones" me producen repelús.
De ahí, puedo partir para decirte que el mentado cambio del que hablan los panistas, muy acorde a lo que sucede en este país, sí llegó (nótese la ironía en mis palabras). La alternancia se produjo ad hoc y en sintonía con la mercadotecnia usada en esas bonitas elecciones de principios de siglo XXI. La inmensa mayoría cayeron seducidos por el influjo mediático de un torpe (por decir lo menos) y su comitiva de enanos politiqueros, quienes en algunos casos han repetido plato desde administraciones pasadas. No olvidemos al señor encargado de las finanzas de este país durante el gobierno del Prezidente Foz.
Además, la delincuencia en este país es un gran negocio ¿Por qué habrían de ponerle un freno los actores políticos y funcionarios mexicanos? Es análogo a los fuegos pirotécnicos que arroja el mandatario mexicano actual, al señalar que Estados Unidos debe impedir el tráfico ilegal de armas hacia México (¡Irrisorio!). Y acto seguido les dice a los gringos cómo deben desplegar sus fuerzas en la frontera. Si eso no resulta triste, no sé qué lo será.
La realidad en la que hice hincapié, es aquella utopía que sigue viviendo en gente como tú y como yo y que se traduce en algo más o menos así: un país abundante en recursos naturales, con distribución equitativa de la riqueza no sólo económica, sino social, educativa y de entretenimiento. Una nación capaz de superar todos los retos, inclusive aquellos psicológicos que nos retrasan y únicamente sirven para tropezarnos y nunca alcanzar la tan ansiada prosperidad.
Sé que en estos tiempos es muy difícil volver a imaginar algo distinto, de hecho suena inocente y hasta infantil, pero hay que hacerlo, porque nadie más lo hará por nosotros y ninguno se atreverá a ver más allá de sus narices.
Por otra perte, que me digas de entrada que no es posible "pensar" en darle poder al estado mexicano para hacer tal o cual cosa, es una verdadera falacia de tu parte, porque como bien indicas en otro comentario, eso es algo de lo que ya goza el gobierno. Inclusive, no es necesario entregárselo, el supuesto "monopolio de la violencia" (manos ahora de los cárteles de la droga), constitucionalmente hablando, es una facultad del estado.
Por otro lado, "tú entiendes que alguien como yo" piense en machacar a un delincuente, porque éste último se tomó un montón de molestias y atribuciones por tratar de 1.-Cegarle la vida a otro ser humano, 2.-Violarlo y/o violentarlo, 3.-Aplastarlo como cucarahca sin motivo alguno, sólo porque sí, 4.-Ó el bien sabido, "porque se le hizo fácil". Es entendible, pero no justificable, eso lo comprendo. Pero pensemos en el estado de derecho que rige actualmente en México. Las personas, familias, localidades enteras, están verdaderamente cansadas del atropello a esos derechos que bien señalas. Si no se hace algo, pronto a nivel legislatura, la gente poco se detendrá a pensar de manera reflexiva como lo haces tú. A ellos no les importará, si Juan, Fulano ó Zutano son o fueron responsables de un acto delictivo, ejemplifiquemos con el levantamiento social encabezado por la APPO, ¿No durante ese lapso de tiempo en el cual se exigía la destitución del infame gobernador de Oaxaca, los pobladores hicieron justicia por su propia mano? ¿No agarraron y apalearon a rateros y/o criminales y los expusieron en plazas públicas?
Subrayo, comprendo tu señalamiento de entendible, pero no justificable, respecto a la violencia a un grado tal, pero no desprecies en ninguna forma el malestar colectivo. Baste recordar el caso Tláhuac, donde prendieron fuego a un par de policías. ¿Y la justicia y el estado de derecho que apuntas? Bien gracias, descansando. En este caso sería mejor legislar positivamente este asunto, que dejarlo al libre albedrío de "los usos y costumbres" de cada comunidad ¿No crees?
Hablas libremente y un poco a la ligera, en justificación de tu exposición, de un término muy desgastado como "derechos humanos", y bien señalas que representaría un retroceso. Sin embargo, resulta un poco peyorativo regodearnos y apuntar que su estado actual es lamentable. Sé de entrada que esta es una discusión difícil, pero negar las percepciones personales y rechazar nuestros "sentimientos" respecto a los criminales que se dedican a destrozar a la niñez mexicana a su antojo por un fajo de billetes, no deja mucho espacio en relación a lo que verdaderamente tú "sientes" por el prójimo. Considero que despreciar de entrada las emociones humanas dentro de un marco legal establecido, solamente produce "engendros de la razón", los cuales padecemos hoy día.
La justicia en México es altamente selectiva, deja de lado a quienes pueden pagar un buen abogado, y encarcela a todos aquellos que se rascan las uñas para acabar cada quincena. Desgraciadamente, eso no es exclusivo de suelo mexicano. Sucede en muchas partes, y gente inocente está tras las rejas. Ejemplos sobran, baste listar a países como EU, Francia, Inglaterra y demás naciones del orbe. Y el asunto no para allí, gobiernos y regímenes del pasado también adolecieron de lo mismo. Desde la cuna de la civilización, pasando por el "derecho romano", hasta países árabes, donde la tasa de delincuencia era bastante baja, a pesar de la pobreza de algunas entidades. Aquí es cuando...
Precisemos: una parte de la justica de esas naciones contemplaba la retribución de daños con sanciones corporales. Si robabas, te cortaban una mano, si violabas, pues "te volvían" eunuco. Y esa es la lógica que sigo en este punto. A pesar de sonar brutal, está demostrado que la castración química de individuos "reincidentes" puede producir un distanciamiento de ese tipo de malhechores de la ejecución de sus planes. Además de mantener con vida al sujeto sin lastimarlo físicamente, su líbido permanecerá en los niveles más bajos, pues no hablamos de "arrancarle las bolas", ni de cortarle el pene (como llegan a hacer algunas bárbaras mujeres por despecho), sino de usar adecuadamente a la ciencia para deshabilitar ó "desarmar" a un violador y/o pederasta, a fin de que ya no repita su conducta nociva (y que probablemente dejará secuelas en sus victimas).
Porque también debes pensar en las víctimas. Esas mismas personas que ahora, en este momento, son tratadas vejatoriamente, como si ellas mismas hubieran propiciado su maltrato (¿Dónde habré escuchado antes eso? Ay, Francisco Barrios Terrazas, ¿Dónde andarás?), y en lugar de prestarles apoyo, las autoridades que las "atienden" se ufanan en su prepotencia.
No obstante, repito, entiendo tu posición, pero disiento totalmente de ella.
Expresar mi deseo de machacar a un violador ó a un pederasta, no está lejos de la venganza ó el ajusticiamiento, eso es totalmente cierto. Pero si esas mismas emociones no te sirven para otra cosa que apuntar que "debemos respetar la vida y sentimientos de trangresores graves", y dejarles que sigan haciendo lo que "se les viene en gana", sin una propuesta fija, clara, abre un amplio espacio respecto a tu sentido de "lo bueno y lo malo" (ó si prefieres enmarcarlo dentro de lo "conveniente é inconveniente") como parte incluyente de la sociedad.
Saludos,
P.D.
Para censurar a Internet no es necesario imprimir una sensación de paranoia y hostilidad con alta carga de escepticismo. Paradójicamente funciona, actualmente, de otro modo. Lo hace en relación a los grandes proveedores del mismo servicio que señalas. Si no pregúntale a cosas como el Amprofón, similares, y a cosas como AT&T. Firmas que abogan por cobrarte hasta la risa, si te dejas.
Y allí radica la avanzada de censura por Internet ¿Tú crees que el lucrativo negocio de la pornografía decrecerá, si se le imponen cuotas onerosas? No señor, eso no pasará, al contrario...
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viernes, abril 17, 2009
Respuesta a propósito de los comentarios de P3epe
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jueves, abril 09, 2009
Crece la pornografía infantil en México
Increíblemente la transformación de México, no sólo incluye el deseo de todos los ciudadanos honestos y trabajadores por crear una nueva realidad, un nuevo concepto de país. Los delincuentes, no mucho más avezados que la mayoría, pero sí menos preocupados por las barreras morales, han incursionado con muchísima fuerza en amplios sectores de la economía (no importa si es informal), entre la piratería de discos y películas, el amparo a grupos de vendedores ambulantes en las ciudades más importantes, el clientelismo sobre funcionarios públicos, y la parafernalia de la pornografía a través de Internet. Lo peor del caso es que debido a la impunidad gracias a la cual actúan en México, ciertos individuos con una amplía gama de recursos, quienes cobijados por autoridades de cualquier orden, fracturan la poca estabilidad en el deteriorado tejido social mexicano.
México y sus pobladores han descuidado gravemente su tesoro más preciado, y no es que el hecho en sí, sea algo totalmente nuevo ó siquiera provoque sorpresa entre los desafortunados espectadores accidentales, no. Desgraciadamente siempre ha existido cierta clase exquisita de "tipejos" que consetudinariamente gustan convertir en realidad esa máxima de "darle sus perlas a los cerdos". Ahora, a falta de recursos naturales que entregar, esos mismos individuos se congracian con los "poderes reales" y comercian con algo que no debiera entrar en ningún tipo de mercado: los niños, nuestros niños.
NI-ÑOS, ¡Dios! No es posible creer que alguien "quiera" ó "pretenda" hacerle cosas a un menor de edad, cosas que ni siquiera algún adulto sería capaz de probar, ya no digamos aceptar. Pero, carajo, ¿Por qué no? Los infantes son el grupo de personas con mayor índice de desamparo judicial en este maldito país, pues hay que hacerlos pagar por esa afrenta ¡Qué verdadera porquería! ¡Me gustaría agarrar y moler a palos a esas aberraciones humanas! ¡No conformes con sentirse víctimas, hay que señalarlas y decir: "pobrecillas almas atormentadas, también sufrieron abuso"! ¡Por eso estamos donde estamos! ¡Por la omisión y la permisividad!
Sabiendo el abuso y tortura que ejercen violadores y pederastas sobre infantes ¿Cómo no justificar el uso de la llamada castración química? Finalmente, no se quita la vida a nadie y se asegura que otros niños no sufrirán la misma suerte. Sin embargo, ¿Cómo entender que pedófilos y agresores sexuales no respetan en ningún momento la vida y derechos de los demás, pero nosotros como manada de "entes concientes", sí debemos respetar todo lo suyo? ¿No es aberrante? La defensa y deferencia sobre ese tipo de criminales es incompatible y completamente paradójica ¿Cómo es posible que grupos de Defensa de Derechos Humanos se fijen en cuestiones como éstas y no en la violencia clara contra menores de edad? ¿De qué lado están? ¿Del lado de los transgresores? ¿Por qué usan entonces nuestra conciencia y remordimientos para evidenciar su posición?
Cuando se escucha la voz de aquellos encargados en proteger a los ciudadanos y solamente se oye la diatriba sin sentido de alguien que parece tener bipolaridad, tarde o temprano se llega a la única conclusión posible: el individuo en cuestión es una diva
¿Para qué sirve una persona así? ¿De adorno? ¿Cómo justificación de gasto de gobierno?
¿Para qué sirve una persona así? ¿De adorno? ¿Cómo justificación de gasto de gobierno?
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miércoles, diciembre 26, 2007
Hablamos de: Un infierno
He explicado aquí con anterioridad las serias repercusiones que tendrán sobre la vida de todos nosotros, los ciudadanos de este maltrecho país, las determinaciones recientes de los "altos" funcionarios del gobierno mexicano, incluidos los "h. magistrados" de la Suprema Corte de Justicia (SCJN). Y no me refiero únicamente a las fallas de este tres veces h. cuerpo judicial, sino al atropello imbécil e inusitado que nuestros queridos e inolvidables diputados asestaron a manera de mazazo brutal contra los derechos humanos de cualquiera que "pueda" habitar en territorio nacional.No sólo cualquier hijo de vecina "vestidito de azul" portando una placa y una "pistola", podrá entrar en el hogar de cualquiera de nosotros como "Juan por su casa", sin una orden judicial y con un "perdone usted" en los labios aún antes de cometer un atropello injustificado.
¡No queridos amigos y amables tres lectores de esta bitácora! ¡No!
Y parafraseando a ese "insigne" personaje de la antigua Tv de espectáculos en México (Y no, no era Paco Malgesto) diré: ¡Aún hay más!
La SCJN no solamente carecen de las herramientas necesarias para organizar al país, dependiendo de las necesidades sociales de cada momento histórico y debido en gran medida a su propia conformación, sino que a parte de gozar de cierto grado de enajenación por el tipo de tarea que desarrolla, además que existen rumores y poca evidencia concreta sobre los sobornos de que son "víctimas" sus magistrados; este órgano permite que un tema de importancia capital para la vida en este "terruño querido", se le escape de las manos y más allá de su lenta reflexión.No es posible que los integrantes de "ese poder de la federación" -ellos sí muy cómodos en su casita y gozando de las merecidas mieles de su laborioso trabajo- decidan no ahondar en un asunto vital para la protección del bien más preciado de cualquier país: su gente, y más aún su niñez.
Y después las televisoras "se sorprenden" -gracias a que les tiran línea- por las reacciones violentas de las personas comunes y corrientes al enfrentar a delincuentes de toda calaña cuando éstos fotografían a sus vástagos a la salida de alguna escuela. La violencia no es deseable, ni justificable en ninguna de sus formas, pero sin duda es entendible dada la ausencia de una "real" defensa de la vida, salud y bienes de todos los afectados.
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viernes, noviembre 30, 2007
Hablamos de: Impunidad
La sola idea de permitir que los pederastas, documentados en el libro de la periodista Lydia Cacho, "Los demonios del Edén", salgan libres por falta de pruebas, es simplemente, impensable.No es de extrañar que miles de personas en este país se encuentren molestas por la falta de compromiso moral de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Ciertamente, este caso arrojó un saldo negro para este poder de la federación, levantando infinidad de sospechas, en un país donde la actitud de entrada de muchos ciudadanos, consiste en mostrarse escéptico ante cualquier disposición o medida adoptada por las autoridades.
Esta situación sólo exhibe que los pejepartidarios, podrían no haber estado tan equivocados después de todo en su "lógica" lucha contra los poderes fácticos e "ilegítimos" del país. A los pejelovers les faltó no únicamente pericia y sentido común, sino mucha cultura general para entablar, no un diálogo con sus adversarios, sino una forma efectiva para confrotarlos y salir airosos de la contienda.
Por otro lado, es claro que una decisión como la que tomó la SCJN respecto al caso Lydia Cacho, presta mucho material para que la población desconfíe mecánicamente de este tipo de sentencias. Gracias a determinaciones como la anterior, se corre el riesgo que personas inclinadas por su educación y contexto histórico a polarizar las cosas y cuadrar su realidad en conceptos absolutos, no sólo representen una amenaza real para cuestiones que debieran ser imparciales y desapasionadas, sino que pongan en tela de juicio los procedimientos jurídicos de toda una nación, declarando que los tribunales deben ser "sensibles" ante las necesidades de la población, cuando en realidad, el único motivo por el que existen instancias jurídicas es la necesidad de impartir justicia. Es decir, llanamente, "dar a cada quien lo que le corresponde".
Pero de entrada, el asunto pintaba mal, pues la SCJN no debió fungir como un simple fiscal, persiguiendo un delito del fuero común. Las cosas se enredaron de tal manera que se perdieron de vista las múltiples y complejas aristas que compusieron este caso, propiciando impunidad, elemento que se hizo presente en la resolución final de los magistrados. Muy a pesar que éste no fuese el objetivo central de su sentencia. El fallo pudo concluir que no existían elementos suficientes para procesar legalmente el delito de pedofilia, ni enjuiciar a los implicados, incluyendo al gobernador del estado de Puebla, Mario Marín.Lo realmente exquisito, es la afirmación que hizo el juez Mesa, quien señaló que las averiguaciones sobre abuso de menores, revelaron la existencia de redes nacionales de pederastia y "trata de blancas", evidencia que se hará de lado, aún siendo concreta y tangible. Y este no es asunto menor como lo calificó el magistrado Anguiano, pues éste, representa un problema grave que tarde que temprano azolará, sin duda, a todo menor de edad en territorio mexicano, y ese, es el verdadero peligro.
Muchas bromas se hicieron sobre las presuntas palabras del mandatario estatal y sus dichos con Kamel Nacif -quien actualmente busca sacar sus empresas de la entidad poblana-, pero de nada sirvieron las grabaciones telefónicas, pues fueron desechadas como pruebas contundentes. Era obvio, desde el principio, que dicha evidencia sería desechada, pues no fue obtenida de manera adecuada. Debemos dejar de lado lo que podría parecer obvio: la violación de los derechos de Lydia Cacho, la violencia ejercida contra los niño(a)s por criminales como Succar Kuri, y obligarnos a fijar nuestra atención en lo que puede ser "probado" ante las autoridades "competentes".
No es que viva engañado y "crea" que muchos jueces en este país no están vendidos-coludidos ó que siempre se actúa conforme al estado de derecho; pero una de las cosas que le servirán a delincuentes con fuero constitucional como Gamboa Patrón y Mario Marín, del poder fáctico como Kamel Nacif, y de encubrimiento como Jean Succar Kuri. Al contrario, es imprescindible que pensemos que no solamente con un dicho, una grabación en audio o video, obtenidos ilegalmente, podremos encarcelar ó siquiera enjuiciar a porquerías humanas como "el mentado rey de la mezclilla", pues tenderíamos a pecar no de ingenuidad, sino de idiotez.No es tanto lo tangible, sino lo que se pueda probar procesalmente hablando, lo que sustenta un alegato o juicio contra un tercero. Únicamente así, fijándose en la letra pequeña de la ley es como puede ganársele la partida a criminales como los descritos antes. Desgraciadamente, las cosas nunca se presentan a modo, es decir, ¿cómo Lydia Cacho, a parte de su dicho versus los testimonios de los policías que la detuvieron en Cancún, pudiera comprobar que efectivamente se vejaron sus derechos, no solamente como periodista, sino como ser humano? Y ese es el meollo del asunto.
Los acusados sabían de antemano que esto no pasaría a mayores para ellos, y que podrían "librarla", pues las evidencias no eran incriminatorias, contundentes, cuando mucho circunstanciales. Y las obtenidas, reveladoras, claras, concretas, se consiguieron de manera ilegal, por tanto, inútiles. Tampoco debió la defensa de Cacho señalar que las faltas cometidas contra ella era "graves", sino sólo imputarlas directamente contra Mario Marín y demás presuntos imputados. Al pasar finalmente hasta la instancia de "revisión" tendría que haber pasado a mayores. Y eso, habría tomado, no algo de tiempo, sino tal vez años.¿Cómo repensar la justicia en este país, después de lo acontecido? ¿Cómo reflexionar la impartición de equidad, cuando suceden cosas como ésta? ¿Cómo tener expectativas positivas de la nación en cualquier rubro, si ni siquiera se logra enjuiciar a criminales encubiertos y solapados por el propio gobierno? ¿Debemos creer que los funcionarios y legisladores, sí laborarán para esclarecer no solamente el caso de extorsión telefónica de que fueron objeto, sino que harán todo los posible para establecer las condiciones básicas donde vivan todos los mexicanos? ¿Cómo esperar, cómo creer, que la administración federal de Felipe Calderón cubrirá las necesidades que se plantean diariamente en tópicos como combate a la delincuencia organizada, educación y crecimiento económico, por mucho que lo repita, de que su gobierno trabaja para que México avance?
Este sin duda, es un día negro para la nación, no únicamente para los testigos y víctimas, perseguidos y vejados, sino para todos los mexicanos. No nada más es frustrante, sino verdaderamente triste.
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