lunes, enero 02, 2006

I love Scotland!! (Segunda parte)

Hola. Antes que nada quiero agradecer el interés de aquellas personas que han leído mi relato y se han tomado tiempo para comentar acerca del mismo. Respecto a lo que pasó con Joyce durante esas dos horas... de verdad que prefiero guardármelo, pues no es mi intención exponerla. Si hablé de ella es porque ella era el motivo de mi viaje hasta Escocia y ese capítulo ya lo terminé. Ahora continuaré relatando lo que sucedió durante las horas siguientes a esa catástrofe amorosa.

Final día 1

Después de escuchar el portazo proveniente de la casa de mi ahora ex-novia, me encontré parado en la acera con las ideas calientes por lo sucedido y pensando en volverme a México en ese preciso momento y nada más, "tomo un taxi que me lleve al aeropuerto, busco un vuelo a Londres, en Londres busco uno a México y listo". Como si supiera lo que estaba haciendo empecé a caminar, habré caminado entre 5 y 10 metros cuando de repente escuché que alguien me llamaba pero a la primera no hice caso y di unos cinco pasos más cuando el llamado fue más fuerte entonces "shhh shhh!!". Al voltearme vi la figura de una mujer mayor, de unos 50 años de edad, se encontraba parada bajo el marco de su puerta y vestía un sweater rojo, era de mediana estatura y parecía estar sufriendo el frío de aquella tarde-noche por la forma en que se tomaba los brazos. Se trataba de la vecina de Joyce, la señora que vive justo al lado de aquella mujer. Ella me hizo la seña mundial de "acércate" y yo lo hice con mesura. Al estar frente a ella noté que sus ojos azules reflejaban preocupación por lo que había sucedido unos segundos antes. "¿Qué pasó?, te escuché discutiendo con mi vecina... ¿estás bien?", me preguntó mientras volteaba a la casa de junto para ver si Joyce nos miraba desde alguna ventana o algo así. Yo le respondí que había tenido una pelea con ella y que por eso me salí de ese lugar, entonces la señora notó mi acento extranjero y se interesó más en saber sobre mí:
-¿Cómo te llamas?, ¿de dónde eres?-
--Me llamo Victor, soy mexicano--
-¿Mexicano?... perdón, me llamo Iris-- (extendió su mano para saludarme)
--Sí, vine desde México para ver a Joyce pero acabamos de pelear y me voy de vuelta al aeropuerto--
-¿Y cómo piensas irte?-
-Pues... en taxi-
-Aquí no puedes tomar un taxi así simplemente, los tienes que llamar por teléfono, además este lugar no tiene mucho tránsito de transporte público-
Fue entonces cuando me percaté de lo desolado que estaba el lugar, Iris y yo eramos las únicas personas paradas ahí afuera y la oscuridad no ayudaba mucho en mi ya jodido panorama, entonces sí me preocupé.
Supongo que Iris notó que mi preocupación creció al ver mi cara y volvió a preguntarme:
-¿Tienes frío?, ¿tienes algún lugar a dónde ir?-
--Sí, tengo mucho frío y no, no tengo a donde ir--
-Ven, pasa a mi casa para que te tomes una taza de leche caliente, te calmes, me digas lo que pasó y llames un taxi que te lleve al aeropuerto-
No tenía opción, me estaba muriendo de frío y en realidad necesitaba hablar con alguien en ese momento y pensar con calma el siguiente movimiento que iba a hacer.
Ya estando dentro de la casa de Iris me sentí protegido, supongo que fue la sensación de calor y las fotos de unos niños sonrientes en la mesita de centro que tenía en su sala. Eso me hizo saber que estaba en la casa de una familia decente y que por lo menos en ese momento no estaba en peligro. Iris me ofreció asiento e inmediatamente llamó a alguien gritanddo "Alex! come here please, we have a visitor". De repente por la puerta de la sala apareció un hombre de una estatura aproximada de 1.80 metros, con aspecto rudo, de brazos fuertes, pelirojo... el típico hombre escocés, de hecho se me figuró a "Hamish", el amigo de William Wallace en la película "Braveheart" de Mel Gibson. Yo me levanté de inmediato para saludarle mientras Iris nos presentaba "this lad is Victor, he came from Mexico looking for Joyce", "Victor this is Alex, my husband", el gigante me dio un fuerte apretón de mano y me volvió a pedir que me sentara, cosa que hice sin pensarlo dos veces. Iris empezó a contarle a su esposo lo sucedido conmigo afuera y el motivo por el cual yo me encontraba sentado en la sala de su casa. Después de escuchar lo comentado por Iris, Alex me preguntó el por qué había venido desde tan lejos para ver a Joyce y yo respondí "ella es mi novia y llevaba mucho tiempo planeando este viaje para pasar con ella Navidad", jamás olvidaré la expresión de Alex al escuchar mis palabras, él estaba impresionado y no me pareció extraño después de que él dijera "bueno, voy decirte que fuiste muy afortunado al salirte de esa casa pues ella se ha convertido en una mujer muy problemática, sobre todo por sus amistades... sólo convive con traficantes de drogas y ladrones. De haber estado un rato más allí y de haber llegado sus amigos... no quiero pensar en lo que te hubiera sucedido", la sangre se me heló y se me secó la boca. Mi reacción inmediata fue tomarme la cabeza en incredulidad mientras aquel matrimonio me miraba desde el otro sillón tomados de la mano. Pasé media hora escuchando todas las atrocidades acerca de Joyce que jamás me hubiera imaginado y cada vez más el hueco en mi pecho se hacía más grande y dolía más. Ya no aguantaba, de verdad que no y casi me quebré, pero un abrazo caluroso de Iris a tiempo evitó mi caída. Al ser cuestionado acerca de lo que pensaba hacer ahora que sabía la verdad sobre aquella mujer por la cual me había sacrificado tanto, respondí que quería irme al aeropuerto para volver a México lo antes posible, pero de repente recordé mi maleta perdida en Inglaterra "neta... en cualquier momento podrían llegar con mi maleta para entregarla en de Joyce", entonces les conté el drama que viví en Londres y a mi llegada a Glasgow. Iris se levantó de inmediato para tomar el teléfono, llamar al aeropuerto de Glasgow y cambiar la dirección de entrega de mi maleta, pues dijo que si mi equipaje llegaba a casa de mi ex-novia, seguramente no volvería a ver mis cosas nunca más. Después de realizar la llamada, la amable señora me invitó a pasar a su cocina para que cenara algo mientras esperaba por mi equipaje, el cual se suponía llegaría a Escocia en el último vuelo desde Londres a las 9 de la noche y la recibiría 1 hora después. Aquella noche cené unas deliciosas chuletas de puerco ahumadas acompañadas por puré de papa y el clásico pan escocés del cual no recuerdo el nombre. Platicando acerca de México y Escocia nos dieron las 11 de la noche y no tenía noticias de mis pertenencias extraviadas, así que volvimos a llamar al aeropuerto y dijeron que la entrega se realizaría hasta el otro día alrededor de las 11 de la mañana. Entonces Alex e Iris me ofrecieron quedarme en su casa por lo menos durante esa noche para recibir mi equipaje y después decidir lo que quería hacer. Mi anfitriona me llevó escaleras arriba para mostrarme el cuarto que tenían desocupado y en donde iba a dormir. Al subir me encontré con Alex o "young Alex" como lo conocen en casa, uno de los hijos del matrimonio. Alex jr. tiene 24 años de edad pero desafortunadamente sufre de un retraso intelectual que situa su mente en una edad infantil. Alex jr. me saludó con una sonrisa que me alivió un poco la angustia de aquel momento y me invitó a jugar con su Play Station 2... ese gesto significó mucho para mí, pues yo era un completo extraño y todos me estaban tratando de maravilla, incluso él a pesar de mi invasión a su espacio. Después de indicarme amablemente donde iba a dormir, Iris se retiró para que yo pudiera conversar con el joven Alex un rato. Aquel muchacho es brillante a pesar de su problema, en ese lapso de 5 minutos que conversé con él, me di cuenta de la buena educación que había recibido para hacer más fácil su adaptación al mundo y eso me provocó una sonrisa que no pude evitar. Después de conversar con Alex jr., volví a bajar las escaleras para convivir más con Iris y el señor Alex. Durante esa plática me enteré que ese matrimonio que formaban ya era el segundo para cada uno y que el señor Alexander había tenido dos hijos en su primer matrimonio, Alex de 24 años y Craig de 19. Craig ya vive con su novia, Gemma de 20 años, en un departamento y planean casarse dentro de 2 años. La señora Iris tuvo dos hijas, Katrina de treinta y tantos años de edad y casada, y Karen de 28 años y soltera. El único que vive con ellos es Alex jr, por la razón que ya mencioné. Mientras yo les platicaba de mi familia, Iris me ofreció llamar a mi casa en México para que supieran que me encontraba bien. Fue una llamada corta donde pude comunicarme con mi hermano menor y le pude decir que había llegado sano y salvo a Escocia y que me encontraba bien, claro, no le mencioné mi situación en aquel momento para no alarmar al resto de la familia y provocar una llegada de docenas de mis familiares a territorio escocés en mi rescate. Después de la llamada seguí conversando con los señores y se me ocurrió sacar la botella de tequila que llevaba conmigo en mi equipaje de mano, la cual iba ser regalo para los amigos de Joyce, pero sin duda preferí ofrecerla en muestra de agradecimiento a mis salvadores, quienes la aceptaron con una sonrisa sincera mientras leían la etiqueta "Cazadores" en la botella para después fallar en el intento de pronunciar la palabra. Era la 1:30 de la madrugada cuando me disculpé y me retiré a dormir, no sin antes abrazar a los dos ángeles que me dieron alimento y cobijo esa noche. Estando en el cuarto le agradecí a Dios por haberme puesto a estas personas en el camino. A partir de entonces todo mejoró de una manera impresionante para mí y empecé a vivir la mejor experiencia de mi vida, todo esto se los contaré más adelante. Les dejo una foto de mis "padres escocéses". Adiós!.

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