sábado, abril 23, 2005

al infierno se llega en metro

que opinas de que... En esta ciudad la gente se esta refugiando en el subsuelo. Tal parece que el futuro es hundirnos mas, alejarnos de la superficie. Ya no es noticia que los niños de la calle vivan en los registros eléctricos, durmiendo junto a cables de alta tensión o que invadan los respiraderos del metro. Es curioso, pero tal parece que no tenemos otra opción que huir a las entrañas de nuestra miserable existencia. De echo, los que habitamos en el valle de México pasamos gran parte del día bajo la piel de la urbe, viajando en Metro mirando la oscuridad de los túneles caminando por pasajes laberínticos, tropezando con seres oscuros, malhumorados sicóticos que te empujan apenas se abren las puertas del convoy. En verdad es triste observar a la gente con la mirada apagada, sin sonrisas con los bolsillo vacíos, con la esperanza enmohecida, con zapatos gastados, con el pelo tieso, con una mancha de comida en la solapa, con la derrota sobre los hombros con ese maldito dolor de cabeza, con los sueños puestos en el melate pero el santo siempre de espaldas.
No hay de otra, nuestras miserias nos orillan a amontonarnos y a odiarnos mientras viajamos sudorosos de pie, en un vagón atestado de rostros amargos, viejitas cansadas. Burócratas derrotados de antemano, estudiantes escandalosos, parejitas calenturientas, porros que rayan los vidrios, obreros agotados, perversos manoseadores, secretarias buenonas, carteristas ojetes, obscenos mañosos, cantores invidentes, vendedores ambulantes que son como una plaga, trovadores que visten mejor que o que yo, y aun así estiran la mano sin falta de vergüenza, borrachos malolientes, de toda esa gente que no tiene nada de valor mas que un pinché voto que se han de pelear los políticos en las próximas elecciones, o intercambiándolos por una playerita o cubetita de leche de la conasupo. Y que contradictorio: esos mismos políticos que no viajan en el Metro son los que en gran medida nos han orillado a bajar las escaleras de este purgatorio subterráneo. Si los políticos y los dueños de los noticieros, y los banqueros y los avariciosos y todos los que nunca protestaron contra el saqueo son los que han hecho irrespirable, inhabitable, este país. La podredumbre esta en el aire, en las calles, en el subsuelo, la corrupción, la ambición, la ojeteria que ya parece profesión, contaminan nuestro alimento y son tan inevitables como la deuda externa, pero seguiremos vivos por que no se trata de ponerse dramático y asumir impunemente el papel de victimas, aunque el Fobaproa nos haya estafado hasta el alma.
Finalmente no somos más que marionetas de nuestras propias circunstancias de nuestros miedos de nuestra mediocridad que cada noche nos habla entre sueños para recordarnos que el futuro es cultivar chinches bajo el colchón u observar la danza de las cucarachas en la cocina.
Todo parece indicar que este Apocalipsis no es pasajero, que un buen día el aire será totalmente venenoso, que tendremos que mutar y habitar la penumbra de nuestros defectos y escondernos de este maldito sol quemante y entonces debemos de prepáranos para extinguirnos en la oscuridad para perdernos o devorarnos unos a otros…. Mientras el próximo Metro sacude las vías y rasga con sus luces nuestras respectivas derrotas.
perdon si el saco es muy grande...

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