martes, noviembre 08, 2005

A la Luna de Valencia

El pasado domingo se inauguró la Temporada Grande 2005-2006 de la Plaza de Toros México, la cual es una temporada muy especial porque es la del aniversario número 60 del coso de Insurgentes. Y qué mejor inicio para tan especial temporada taurina que tener a dos figurones del toreo como el mexicano, Eulalio López "El Zotoluco" y el diestro valenciano, Enrique Ponce, en el cartel de apertura. Yo no pude asistir a la plaza aquella tarde porque tuve que trabajar... ya saben, a uno que el encanta estar metido en la oficina los domingos. Afortunadamente se le prendió el foco a mi madre y me grabó la corrida para que yo la pudiera ver en casa y creanme, me quedé maravillado al ver lo que hizo Ponce con sus dos toros en turno, especialmente el segundo, de nombre "Protagonista", al cual le cortó las dos orejas y el rabo. Esta es la primera vez que Enrique Ponce corta un rabo en La México desde hace 14 años, cuando pisó por primera vez la arena de la plaza de toros más grande del mundo. Vaya arte que desplegó el valenciano aquella tarde. Ponce demostró que no hace falta tener el mejor toro enfrente para lograr obtener los más grandes laureles del toreo, pues supo darle el espacio necesario al animal para que este recuperara su aire después de cada muletazo y se volviera a lanzar en busca del trasto de Ponce obedeciendo al movimiento marcado por el matador. Fue tan magnífica su faena que hasta yo que estaba en casa viendo el video a sabiendas de lo que había conseguido el español un par de horas antes, me emocioné como nunca al ver tal despliegue de poder y arte por parte del ibérico. Desafortunadamente al "Zotoluco" no le fue muy bien, pues a pesar de haber arriesgado su vida de manera impresionate ante un primer toro que "espiaba" al torero antes de cada pase, el capitalino pinchó a la hora de ejecutar la suerte suprema y eso le costó por lo menos una oreja. De su segundo toro ni hablar, porque el animal salió practicamente muerto de los corrales. Qué lástima que no pude estar en la plaza aquella tarde para presenciar tan suprema actuación de Ponce, la cual fue como pasar una noche bajo la Luna de Valencia. Olé!.




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