sábado, marzo 12, 2005

¿Desafuero o no?

El desafuero no es un juicio. Ambos términos son diferentes entre sí. Una cosa no implica la otra. El fuero constitucional es un elemento y el proceso judicial es otro. Para poder enjuiciar a un funcionario mexicano es necesario retirarle sus atribuciones como tal y la protección que recibe para ejercer sus funciones. Este "seguro" contra una posible acción penal, civil o mercantil en contra de personas que trabajan en el gobierno fue desarrollada por políticos de nuestro país, quienes en muchas ocasiones vieron como sus derechos fueron arrollados -literalmente- por la figura presidencial en turno. Este tipo de atropellos se registra desde que Iturbide -y tal vez antes- asumió el poder después de la guerra de Independencia. Arrestos y desapariciones se reportan en la época de Benito Juárez, Porfirio Díaz y otros. El fuero sirve precisamente para proteger de alguna forma a legisladores de las determinaciones arbitrarias del poder ejecutivo. Ahora bien, es una conducta recurrente que aquellos que reciben protección y seguridad en estas circunstancias, actuén de forma excesiva, propiciando vicios y tomando atribuciones a discresión. Tal es el caso de Félix Salgado Macedonio -diputado por el PRD-, quien ni siquiera tuvo la precaución de cuidar su imagen ante los medios de comunicación. Pancho Cachondo -del PAN- es otro individuo harto conocido.
El desafuero de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) produciría un enrarecimiento en la arena política en México. Por su parte, el "pejesapo" ha señalado a reporteros que él jamás aprobará el desorden público ante la inminencia de su "desafuero". Sin embargo, es conocida su participación en actos de "resistencia civil" en su estado de origen. De la misma forma, nunca se ha comprometido a mantener el orden de marchas y manifestaciones a su favor. Es obvio -ya se veía venir desde sus primeros enfrentamientos verbales con el jefe Diego- que sus declaraciones se ganarían la antipatía y después la enemistad de otros actores, quienes como todo individuo en las altas esferas de este país, sólo buscan su propio beneficio. La verdadera disyuntiva no se presenta en la legitimidad del proceso de desafuero ó sobre el desacato judicial en cual incurrió -ya muchos, MUCHOS, periodistillas, politiquillos y demás personillas han señalado que OTROS funcionarios de administraciones anteriores han incurrido en violaciones peores. Diría mi madre: "Pretexto de muchos, consuelo de pendejos" (Ay mamá, tu vena veracruzana siempre presente). Es decir, como la violación de AMLO es más pequeña, casi nimia en comparación, pues no debería castigársele con tanto rigor. ¿Cuántos jueces miembros del PRD no han castigado a personas comunes y corrientes por delitos menores o -en el peor de los casos- inexistentes?- el asunto debe centrarse de forma práctica. Puede estarse de acuerdo o no con esta postura.
1.-AMLO debe ser castigado, no con prisión -de ninguna especie- sino con una sanción económica o en el último de los casos administrativa. Incurrió en un delito, debe recibir como todos nosotros una reprimenda. Digo si todos los ciudadanos nos la rifamos con narcos, políticos corruptos y encarcelamientos injustos ¿Por qué el "pejesapo" no? 2.-Esto tendría un beneficio para todos. AMLO obtendría una mejora en su imagen, podría decir que él respeta la ley, quedaría limpio de culpa y sus simpatizantes lo elevarían al status de Dios viviente -que lástima que los Uey Tlatoani han muerto. 3.-Chentito se limpiaría las manos, arguyendo: "yo soy el ejecutivo, yo no tengo culpa". 4.-La Suprema Corte de Justicia señalaría: "Se ha hecho justicia. Se castigó al culpable". El ambiente electoral para los comicios del 2006 no sería afectado demasiado y las cosas se mantendrían en relativa calma.
¿Qué ganancia habría para el resto de los mexicanos?
Pues la población tendría que recurrir a su única arma para demostrar su descontento, sí, el voto. La victoria de Fox y AMLO en el 2000 -para aquellos que lo recuerden- no fue un éxito de las huestes de ambos, sino fue producto del sufragio de castigo emitido por todos nosotros. Hartos del PRI, muchos votamos por otra opción, no porque fueran mejores, menos corruptos, ni porque presentarán un "proyecto alternativo de nación", sino porque había que eliminar el tedio y arbitrariedades del "tricolor", el cual ya amenaza con regresar al poder y ejercer sus antiguas porquerías.


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