lunes, marzo 21, 2005

Seguridad que provoca inseguridad

El día de ayer asistí al partido de fútbol entre Pumas y América, después de pasar una semana de tormento para conseguir mi boleto, el cual no fue nada barato. Todo parecía que estaría bien antes, durante y después del partido, pues las aficiones de ambos equipos acordaron evitar cualquier tipo de agresión entre los grupos de animación y que la "barra brava" del Club América abandonaría inmediatamente el estadio universitario para evitar toparse con la gente de Pumas a las afueras del inmueble. Pero ¡¡Oh sorpresa!! No contábamos con el eficaz cuerpo de policía capitalina que aportó 7,000 uniformados para controlar a los "salvajes aficionados" que asistieron al partido. Yo sé que hay gente que no tiene educación y que sólo va a provocar violencia a los estadios, pero yo desde pequeño he asistido al estadio universitario y puedo decir que en su mayoría, la gente que asiste a ver a los Pumas, es gente decente, con principios cívicos y un alto grado de conciencia, pues si hay algo que se puede ver en las tribunas auri-azules, son familias enteras apoyando a su equipo.
El día de ayer tenía que ser un día especial, pues dos equipos de gran rivalidad se enfrentaban y ese juego se vive con mucha pasión, pero no pasó a ser especial por el espectáculo en la cancha o por el colorido de las aficiones de los dos equipos, sino por la mala actuación del grupo policiaco que fue enviado al estadio, el cual con una prepotencia de dimensiones impresionantes, trató como criminales a los aficionados que hacían largas filas bajo el quemante sol para poder ingresar al estadio. No importando si el aficionado era una persona de la tercera edad o un niño, los "robocops" realizaron cateos a veces denigrantes a todos los aficionados, a fin de encontrar armas o cualquier tipo de droga. Por un lado, está bien que se procure la seguridad de la gente dentro del estadio, pero quitarle el lipstick a una muchacha para que no se lo tire a la cabeza a Cuauhtémoc Blanco o quitarle la botellita de bloqueador solar a una familia para que el pequeño no lo tire a la cancha, me parece ridículo. Lo peor sucedió al terminar el partido cuando los uniformados pidieron la salida de la barra de Pumas para que después se fuera la del América, aún cuando ya se había acordado y anunciado que los "cremas" saldrían primero, lo cual provocó desconcierto en la gente, pues los aficionados Puma éramos miles y el número de fanáticos del América era mucho menor y resultaba más fácil desalojar a los amarillos que a los nuestros. Ante la poca respuesta de los auri-azules, los soldaditos empezaron la golpiza... porque fue una golpiza!! Atacaron a los pumas sin siquiera decir "ahí les va". La golpiza se expandió hasta las afueras del estadio y arrastró incluso con un par de señoras mayores. Me parece penoso que las autoridades provoquen sucesos de este tipo cuando se intenta mantener seguros a los aficionados.


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